PUNTOS IMPORTANTES:
- El anuncio de una reserva estratégica de 12.000 millones de dólares impulsó con fuerza a las acciones de tierras raras en Estados Unidos.
- La iniciativa busca reducir la dependencia de China en un sector crítico para la tecnología, la energía y la defensa.
- El mercado interpreta el Proyecto Vault como un respaldo estructural a largo plazo para la industria estadounidense.
El mercado reaccionó rápido. Las acciones de varias compañías vinculadas a las tierras raras y a los minerales críticos subieron con fuerza después de que Donald Trump anunciara la creación de una reserva estratégica destinada a asegurar el suministro de estos materiales clave para la industria estadounidense.
El detonante fue la presentación del llamado Proyecto Vault, una iniciativa que apunta a blindar a las empresas del país frente a posibles interrupciones en la cadena de suministro. El plan combina 2.000 millones de dólares de capital privado con un préstamo estatal de 10.000 millones canalizado a través del Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos. En total, una apuesta de 12.000 millones de dólares que no pasó desapercibida en Wall Street.
En las operaciones previas a la apertura del mercado, algunas mineras registraron subidas destacadas. MP Materials (MP) avanzó cerca del 3,5%, mientras que empresas como Energy Fuels, Idaho Strategic Resources o NioCorp Developments también mostraron alzas relevantes. El mensaje fue claro: el mercado interpreta el movimiento como un respaldo directo a un sector estratégico.
Trump defendió la iniciativa desde el Despacho Oval y dejó clara la motivación. “Durante años, las empresas estadounidenses se han arriesgado a quedarse sin minerales críticos durante las perturbaciones del mercado. Hoy lanzamos lo que se conocerá como Proyecto Vault para garantizar que las empresas y los trabajadores estadounidenses nunca se vean perjudicados por la escasez”, afirmó, según declaraciones recogidas por CNBC.
Una batalla que va mucho más allá del mercado
El anuncio llega en un momento especialmente sensible. Las tierras raras se han convertido en una pieza central de la rivalidad geopolítica entre Estados Unidos y China. No es un detalle menor: el gigante asiático concentra cerca del 60% de la extracción mundial de estos minerales y controla más del 90% de la fabricación de imanes permanentes, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.
Estos materiales, que incluyen 17 elementos con propiedades magnéticas especiales, son esenciales para tecnologías que van desde los teléfonos móviles hasta los vehículos eléctricos, pasando por sistemas de defensa y equipamiento militar. En otras palabras, sin tierras raras no hay transición energética ni autonomía industrial.
Desde el sector productivo, la iniciativa fue bien recibida. Wade Senti, presidente del fabricante de imanes Advanced Magnet Lab, aseguró que es clave ver a Estados Unidos tomando “medidas decisivas” para reforzar el acceso a estos recursos. En declaraciones a CNBC, subrayó que el verdadero reto no es solo extraer minerales, sino transformarlos en imanes permanentes que impulsen las tecnologías del futuro, como los coches eléctricos o los robots humanoides.
Senti añadió un matiz relevante: la nueva generación de imanes no depende exclusivamente del neodimio, lo que abre la puerta a una mayor diversificación y reduce riesgos en la cadena de suministro. Un punto que refuerza la idea de que el Proyecto Vault no es solo una reacción coyuntural, sino una apuesta a largo plazo.
Mientras tanto, los inversores toman nota. En un contexto de tensiones comerciales, reconfiguración industrial y competencia tecnológica, las tierras raras vuelven a ocupar un lugar central. Y el mercado, una vez más, se adelanta a los titulares.














