PUNTOS IMPORTANTES:
- Este metal marcó ayer un nuevo máximo histórico mientras Bitcoin ya acumula una pérdida de más de 6% en 2026.
- El rally se apoya en un dólar débil, tensiones geopolíticas y expectativas de tipos más bajos en Estados Unidos.
- Aunque hay alertas sobre un posible ajuste, el cobre vuelve a captar la atención frente a otros activos que no paran de bajar.
El mercado lleva semanas mirando de reojo a las criptomonedas, pero el verdadero golpe sobre la mesa llega desde otro frente.
Mientras Bitcoin pierde tracción y muchos inversores buscan nuevas referencias, un metal industrial tradicional sorprende con un movimiento que no se veía desde hace más de una década. El cobre se dispara y rompe un nivel que hasta hace poco parecía fuera de alcance.
En plena madrugada europea, cuando Asia concentra gran parte del volumen global, el precio del cobre aceleró con fuerza el jueves.
En menos de una hora, la cotización en la Bolsa de Metales de Londres avanzó más del 5% y superó los 14.400 USD por tonelada, un máximo histórico. El salto intradía es el mayor desde 2009, un año que el mercado aún recuerda por los estímulos masivos aplicados tras la crisis financiera.
Sin embargo, este viernes el cobre caía un 2,7% y se ubicaba en 13.400 USD por tonelada.
Detrás de esta subida no hay un único detonante. El debilitamiento del dólar, el creciente interés por activos reales y una intensa ola especulativa en China forman una combinación difícil de ignorar.
“Todo esto está impulsado por fondos especulativos”, afirmó Yan Weijun, jefe de investigación de metales no ferrosos de Xiamen C&D Inc., en declaraciones recogidas por Bloomberg. Según explicó, gran parte del dinero entra durante las horas de negociación asiáticas, amplificando los movimientos.
El metal clave que vuelve al centro de la escena
El cobre nunca deja de ser relevante, pero ahora vuelve a ocupar un lugar protagonista. Es esencial para la electrificación, la transición energética, los centros de datos y el despliegue de la inteligencia artificial. Desde comienzos de diciembre, el metal acumula una subida cercana al 20%, aunque el último tramo del rally toma por sorpresa incluso a los operadores más experimentados.
Lo llamativo es que este avance se produce pese a señales mixtas desde la economía real. China, que representa cerca del 50% del consumo físico mundial, muestra indicios de demanda más débil, mientras que en Londres el mercado refleja un contango creciente, una señal de oferta relativamente holgada. Aun así, el dinero sigue entrando.
El frenesí se refleja con claridad en la Bolsa de Futuros de Shanghái. Enero ya se consolida como el mes más activo jamás registrado para los seis principales metales básicos, y el cobre marca uno de sus mayores volúmenes diarios de negociación. Tras la reapertura de la sesión vespertina, los futuros alcanzan los 112.000 yuanes por tonelada, equivalentes a unos 16.120 USD, reforzando la sensación de euforia.
Para algunos gestores, el movimiento no resulta del todo inesperado. “Las materias primas se están recuperando por turnos”, destacó Eric Liu, subdirector general de ASK Resources Co. “El cobre ronda los 13.000 USD desde hace tiempo y los fondos llevan meses posicionándose”. A este escenario se suma la expectativa de una política monetaria más flexible en Estados Unidos una vez finalice el mandato de Jerome Powell, lo que refuerza el atractivo de los metales.
El impulso no se limita al cobre. El aluminio avanza en Londres, el zinc acompaña la tendencia y el mineral de hierro sube hasta un 2,5% en Singapur. Además, planes empresariales como la inversión de Tesla en robótica e inteligencia artificial refuerzan la narrativa de una demanda estructural de metales industriales en los próximos años.
No faltan, sin embargo, las advertencias. Desde Goldman Sachs señalan que las subidas podrían haberse adelantado a la demanda real y que no se descarta un ajuste técnico si los compradores físicos empiezan a resistirse a estos precios. Aun así, el mensaje del mercado es claro: mientras algunos activos se debilitan, el cobre irrumpe con fuerza y se convierte en uno de los grandes protagonistas del momento.
En este contexto de fuerte volatilidad y rotación de flujos hacia materias primas, contar con herramientas que permitan operar acciones y commodities bajo condiciones transparentes se vuelve clave. Plataformas como Quantfury permiten acceder a estos mercados con ejecución rápida y sin comisiones de gestión, utilizando precios spot reales, un factor especialmente relevante cuando los movimientos intradía y los picos de volumen marcan la diferencia en activos sensibles al momentum.













