PUNTOS IMPORTANTES:
- Daniel Muvdi considera que las neoclouds están expuestas a una burbuja porque la deuda y las inversiones en infraestructura podrían superar la demanda real de cómputo.
- Los bonos de CoreWeave llegaron a ofrecer rendimientos cercanos al 15%, mientras Nebius, IREN y CoreWeave sufrían fuertes caídas en Wall Street.
- Gartner advierte de que más del 80% de los proveedores de neocloud podrían dejar de operar de forma independiente antes de 2030 si no consiguen rentabilizar sus inversiones.
Las acciones de las empresas que construyen la infraestructura de la inteligencia artificial sufren una nueva sacudida en Wall Street y Daniel Muvdi, CEO de BitFinanzas, vuelve a poner el foco en un riesgo que lleva meses señalando.
El problema, según su análisis, no es que la inteligencia artificial deje de crecer, sino que las inversiones y la deuda acumulada para sostener ese negocio podrían superar ampliamente la demanda real de capacidad de cómputo.
«En mi opinión, estamos en una burbuja. Lo he dicho antes, no me cabe la menor duda y creo que está muy cerca de estallar», escribió Muvdi este miércoles en X, en una publicación en la que mencionó las fuertes caídas de Nebius (NBIS), IREN (IREN) y CoreWeave (CRWV).
El mensaje llega en una jornada especialmente complicada para las empresas vinculadas a los centros de datos y la infraestructura de IA. Según Reuters, las acciones de Nebius llegaron a caer un 15,1%, mientras que IREN retrocedió un 9,9% y CoreWeave perdió un 9,5% en el momento recogido por la agencia. La presión también alcanzó a otras compañías del sector.
La deuda de la IA empieza a encender las alarmas
Uno de los datos que más preocupa a Muvdi es el coste de financiar esta expansión. Los bonos de CoreWeave llegaron a ofrecer rendimientos cercanos al 15%, una señal de que los inversores exigen una rentabilidad mucho mayor para asumir el riesgo de su deuda. Cuando el rendimiento de un bono sube de esta manera, normalmente significa que su precio ha caído y que el mercado percibe un mayor riesgo crediticio.
CoreWeave necesita enormes cantidades de capital para ampliar sus centros de datos y adquirir los chips necesarios para procesar las cargas de trabajo de inteligencia artificial. El problema es que buena parte de esta expansión se financia mediante deuda, por lo que un encarecimiento del crédito puede elevar considerablemente los costes y dificultar la rentabilidad de los proyectos.
La preocupación va más allá de una sola compañía. Las llamadas neoclouds son proveedores especializados en infraestructura informática para IA que compiten ofreciendo acceso a grandes cantidades de capacidad de cómputo. Su negocio depende de que la demanda de empresas y desarrolladores crezca lo suficiente como para justificar las inversiones en servidores, chips y centros de datos.
Pero ¿qué ocurre si esa demanda no alcanza las previsiones con las que se tomaron las decisiones de inversión? Ese es el escenario que Muvdi considera cada vez más peligroso.
El problema no sería la IA, sino cuánto cómputo necesita realmente
En su publicación, el CEO de BitFinanzas sostiene que la optimización de los modelos está avanzando más rápido que el crecimiento de la demanda de cómputo. Los modelos locales y de pesos abiertos (open-weight), cada vez más eficientes y baratos de ejecutar, permiten realizar tareas con menos recursos que los que podían necesitar las generaciones anteriores.
Esta evolución puede ser positiva para las empresas que utilizan inteligencia artificial, porque reduce sus costes. Sin embargo, también plantea un desafío para quienes han invertido miles de millones en ampliar la capacidad informática bajo la expectativa de que el consumo de cómputo aumentaría de forma sostenida.
Muvdi ya había desarrollado esta idea en publicaciones anteriores. El 12 de septiembre, al comentar el debate sobre la posibilidad de ralentizar el desarrollo de la IA, escribió que «la realidad detrás del slowdown que proponen en la IA es que no tienen plata y, si siguen corriendo a este ritmo, se quiebran».
Días después, el 20 de septiembre, volvió sobre el avance de los modelos de pesos abiertos. Citó datos de Vercel AI Gateway según los cuales estas alternativas concentraban el 78,4% del volumen de tokens procesados en esa plataforma, frente al retroceso de los modelos cerrados. La cifra se refiere al volumen de uso en ese servicio, no a la cuota total del mercado de IA, pero encaja con su argumento sobre la creciente eficiencia y competencia entre modelos.
La tesis de Muvdi es que una mayor adopción de la inteligencia artificial no garantiza que los centros de datos y los proveedores de infraestructura consigan los ingresos necesarios para recuperar sus inversiones. El sector puede crecer y, aun así, dejar por el camino a compañías que se endeudaron demasiado o calcularon mal sus necesidades futuras.
Gartner también pone en duda la rentabilidad de las inversiones
La advertencia de Muvdi coincide con un nuevo informe publicado este miércoles por la consultora Gartner, que alerta sobre el riesgo financiero de la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial.
Según sus estimaciones, los proveedores de IA invertirán cerca de un billón de dólares en infraestructura durante 2026 y otros seis billones entre 2027 y 2030. Sin embargo, Gartner calcula que los propietarios de centros de datos necesitarían generar ingresos acumulados de 8,5 billones de dólares hasta 2030 para cubrir las inversiones anunciadas, los costes de financiación y obtener una rentabilidad del 12%.
La previsión de ingresos empresariales y de consumo atribuibles a esos centros de datos se queda, en cambio, en un máximo de 3,6 billones de dólares durante el mismo periodo. La diferencia expone la dificultad de rentabilizar todo el capital que se está comprometiendo en el sector.
Gartner advierte además de que más del 80% de los proveedores de neocloud podrían dejar de operar de forma independiente antes de 2030, debido a la presión sobre los costes y a la falta de modelos de negocio diferenciados. Esto no significa que la infraestructura de IA vaya a desaparecer, sino que el mercado podría experimentar una consolidación importante y dejar fuera a numerosos participantes.
La lectura de Muvdi también conecta con otra advertencia que había formulado recientemente sobre Wall Street. Mientras los índices bursátiles seguían cerca de máximos, el mercado de bonos mostraba señales de preocupación por el coste del capital y el endeudamiento. Su argumento era que la fortaleza de las acciones podía ocultar riesgos que ya empezaban a reflejarse en la renta fija.
Ahora, las caídas de las neoclouds y el encarecimiento de la deuda vuelven a poner esa divergencia bajo los focos. La cuestión no es si la inteligencia artificial tendrá un papel relevante en la economía, sino si los ingresos que generará serán suficientes para justificar el ritmo actual de inversión. Si las previsiones resultan demasiado optimistas, las compañías más endeudadas podrían ser las primeras en sufrir las consecuencias.













