PUNTOS IMPORTANTES:
- Si Estados Unidos atacara a Irán, un analista nombró dos activos que podrían dispararse por el miedo a una guerra y a interrupciones en el suministro energético.
- Según Frank Giustra, el mundo atraviesa una transición hacia un orden multipolar más inestable, un entorno que suele favorecer a los activos de refugio.
En medio de un clima internacional cada vez más tenso, el inversor canadiense Frank Giustra lanzó una advertencia que no pasó desapercibida en los mercados. Si Estados Unidos decidiera atacar a Irán, dijo, habría dos activos que podrían “dispararse” casi de inmediato: el petróleo y el oro.
Lo comentó en una entrevista con el analista David Lin, publicada el 23 de febrero. Y no fue una frase al pasar. Para Giustra, una ofensiva militar estadounidense no sería un episodio aislado, sino una escalada de alto voltaje con efectos directos sobre la economía global.
“Si Trump decide atacar a Irán, sería una decisión importante. No estoy seguro de que lo haga, pero si toma esa decisión, esto podría desatar una guerra. El petróleo se disparará y el oro subirá”, afirmó.
Petróleo y oro, los primeros en reaccionar
La lógica detrás de su advertencia es clara. Oriente Medio sigue siendo un punto neurálgico para el suministro energético mundial. Cualquier amenaza sobre Irán —actor clave en la región— reavivaría el miedo a interrupciones en la producción y en las rutas de exportación de crudo.
En ese escenario, el petróleo podría reaccionar con fuertes subidas ante la mera expectativa de escasez. No sería la primera vez. Cada crisis en el Golfo Pérsico ha tenido su correlato inmediato en el precio del barril.
El oro, por su parte, volvería a ocupar su papel clásico de refugio. Cuando la incertidumbre política y militar se dispara, los inversores tienden a buscar activos tangibles y menos expuestos al vaivén de las bolsas. Giustra cree que ese movimiento sería intenso si el conflicto escala.
Sus palabras llegan después del último discurso sobre el Estado de la Unión de Donald Trump, en el que acusó a Irán de reactivar en secreto su programa nuclear y desarrollar misiles de largo alcance. Aunque aseguró que la vía diplomática es preferible, dejó claro que la opción militar sigue sobre la mesa si fracasan las negociaciones.
El oro rompe el techo… pero no el ciclo
Giustra también analizó el comportamiento reciente del metal precioso. Durante años, el oro luchó por superar con claridad el máximo histórico de 1.900 USD por onza alcanzado en 2011. Pese a las compras masivas de bancos centrales y a un entorno macroeconómico favorable, el precio se mantuvo encajonado en un rango estrecho durante buena parte de la última década.
Eso cambió cuando logró romper con fuerza esa barrera psicológica. Desde entonces, el impulso ha sido notable. Al cierre de esta edición, el oro cotizaba en 5.186 USD, con una subida cercana al 20% en lo que va de año.
Sin embargo, Giustra matiza el entusiasmo. En su opinión, el movimiento actual no tiene aún el perfil parabólico típico del final de un gran ciclo alcista. Es decir, no ve señales de burbuja inminente. Más bien interpreta que el mercado podría estar en una fase intermedia de una tendencia más amplia.
Para los inversores europeos, y especialmente españoles, el mensaje es claro. En un entorno marcado por tensiones geopolíticas, inflación persistente y bancos centrales recalibrando su política monetaria, los activos refugio vuelven a cobrar sentido en las carteras.
La pregunta ahora no es solo si habrá o no ataque, sino cómo se están posicionando los grandes capitales ante un mundo que parece cada vez menos previsible.
Ahora es posible adquirir estos dos activos en Quantfury, un broker transparente y confiable. Además, es posible acceder de forma gratuita a 250 USD en criptos o acciones con el código DANIEL.
El petróleo y el oro subirían con fuerza ante el riesgo de guerra y de interrupciones en el suministro energético global.
El oro cotiza en 5.186 USD y acumula casi un 20% en el año, y todavía no muestra señales de haber alcanzado el final de su ciclo alcista.













