PUNTOS IMPORTANTES:
- La inflación en EE:UU: se moderó hasta el 2,4%, dando señales de alivio tras meses de presión sobre los precios.
- Los mercados empiezan a anticipar posibles recortes de tipos si la tendencia se mantiene en los próximos meses.
- La economía sigue creciendo con fuerza, pero el empleo y la inflación aún generan dudas en la Fed.
La inflación en Estados Unidos dio en enero una señal que muchos llevaban meses esperando. Los precios siguieron subiendo, sí, pero a un ritmo más suave.
Según la Oficina de Estadísticas Laborales, el índice de precios al consumidor avanzó un 2,4% interanual. Supuso una baja de 0,3% frente al mes anterior. El dato situó la inflación en niveles similares a los vistos poco después de que Donald Trump anunciara en 2025 nuevos aranceles agresivos a importaciones.
El dato estuvo ligeramente por debajo de lo que esperaban los analistas consultados por Dow Jones. Sin contar alimentos ni energía, el IPC subyacente subió un 2,5%, justo en línea con las previsiones.
En el mes a mes, el índice general avanzó un 0,2% y el subyacente un 0,3%. La vivienda, que suele ser uno de los motores de la inflación, subió solo un 0,2% en enero. En términos anuales, el aumento quedó en el 3%.
Los alimentos subieron un 0,2%. La energía cayó un 1,5%. Los coches nuevos apenas subieron un 0,1% y los usados bajaron un 1,8%. Son movimientos pequeños, pero ayudan a explicar por qué el mercado reaccionó con calma.
Tras publicarse el informe, los futuros bursátiles apenas se movieron y los bonos del Tesoro bajaron rentabilidad. En paralelo, creció la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos pueda recortar tipos en los próximos meses.
Heather Long, economista jefe de la Navy Federal Credit Union, fue directa: “Esta es una excelente noticia sobre la inflación”. Según explicó, los precios de alimentos, gasolina y alquiler empiezan a relajarse, algo clave para la clase media.
Una economía que avanza… pero con dudas de fondo
Los mercados de futuros ya descuentan posibles recortes de tipos. La probabilidad de un ajuste en junio subió hasta el 83%, según cálculos vinculados a la herramienta FedWatch del CME Group.
El escenario macro sigue siendo contradictorio. La economía estadounidense mantuvo un crecimiento fuerte, con una estimación del 3,7% para el último trimestre según el rastreador GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta.
Pero la inflación sigue por encima del objetivo del 2%. Además, el mercado laboral dejó dudas tras crear solo unos 15.000 empleos mensuales en 2025. El consumo resistió, aunque sin grandes sorpresas durante la campaña navideña.
El equipo económico del Gobierno mantiene una visión optimista. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, habló en CNBC de un “auge de la inversión” que podría ayudar a devolver la inflación al objetivo a mitad de año. También defendió que el crecimiento económico no es necesariamente inflacionario si va acompañado de mayor oferta.
Mientras tanto, la Fed camina sobre una línea fina. Tras tres recortes de tipos en 2025, el mercado espera ahora una pausa. Parte del debate interno podría endurecerse, aunque figuras como Kevin Warsh podrían empujar hacia tipos más bajos si el enfriamiento de precios se confirma.
Conviene recordar además que la Fed no usa el IPC como referencia principal. Su foco está en el índice PCE del Departamento de Comercio, un indicador que suele dar una imagen más completa del gasto real de los consumidores.
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La inflación interanual bajó al 2,4%, por debajo de lo esperado, según la Oficina de Estadísticas Laborales. La desaceleración confirma una tendencia de enfriamiento gradual de precios.
El mercado espera recortes si la tendencia continúa, impulsando activos de riesgo. La Reserva Federal de Estados Unidos podría empezar a bajar tasas en los próximos meses.













