PUNTOS IMPORTANTES:
- Coca-Cola caía más de un 3% en el pre mercado porque Wall Street duda del ritmo real de crecimiento de la demanda pese a buenos beneficios.
- El consumo mejoró levemente, con fuerte protagonismo de bebidas premium y opciones sin azúcar.
- Los consumidores no están gastando como en el pasado, lo que afecta al gigante de las bebidas.
Las acciones de Coca-Cola (KO) retroceden cerca de 4% tras presentar unas cuentas que dejan sensaciones mezcladas. La compañía logró superar previsiones en beneficio por acción, pero el mercado se quedó mirando otra cosa, el ritmo real de la demanda global.
El gigante de bebidas confirmó que empieza a ver algo de luz en Norteamérica y Latinoamérica, aunque todavía se mueve en un terreno frágil. La empresa proyectó para 2026 un crecimiento orgánico de ingresos de entre 4% y 5%, mientras que el beneficio por acción comparable se movería entre 7% y 8%.
En los números concretos, Coca-Cola reportó ingresos trimestrales de 11.820 millones de dólares frente a los 12.030 millones de dólares que esperaba el consenso. El beneficio ajustado llegó a 0,58 USD por acción, superando los 0,56 USD previstos por analistas.
El beneficio neto atribuible alcanzó 2.270 millones de dólares, por encima de los 2.200 millones de dólares del mismo periodo del año anterior. El crecimiento no deslumbró, pero tampoco mostró deterioro severo, algo que el mercado interpreta con cautela.
La demanda mejora, pero el consumidor sigue midiendo cada gasto
El volumen global de ventas subieron apenas 1%, marcando el segundo trimestre consecutivo de mejora. No es un salto fuerte, pero sí una señal de estabilización tras un 2025 prácticamente plano.
El contexto explica mucho. El consumidor sigue priorizando gasto esencial y reduce salidas o consumos impulsivos. Coca-Cola y PepsiCo llevan meses sintiendo ese ajuste, especialmente en refrescos tradicionales.
Donde la compañía encuentra aire es en bebidas premium y percibidas como más saludables. Marcas como Smartwater, Fairlife y Bodyarmor sostienen parte del crecimiento y muestran un cambio claro en hábitos de consumo.
IA, costes y expectativas, el cóctel que vigila Wall Street
Más allá de Coca-Cola, el mercado vive una fase sensible. Las grandes multinacionales están bajo presión por costes logísticos, tipos de interés aún exigentes y cambios en patrones de consumo global.
En paralelo, el dinero de los inversores mira cada vez más hacia tecnología e inteligencia artificial. Eso obliga a compañías defensivas como Coca-Cola a demostrar crecimiento estable más que explosivo.
Aun así, el papel mantiene una tendencia sólida en el largo plazo. La acción acumula una subida cercana a 15% en el último año, llevando la capitalización de mercado a unos 335.000 millones de dólares.
El mensaje de fondo es claro. Coca-Cola sigue siendo una compañía resiliente, pero el mercado ahora exige algo más que estabilidad, quiere señales claras de expansión real de la demanda.
¿Invertir en Coca-Cola?
En un escenario donde las compañías defensivas conviven con picos de volatilidad global, cada vez más inversores priorizan operar con acceso directo al precio real del mercado y sin fricciones de costes ocultos. Plataformas como Quantfury empiezan a ganar protagonismo entre quienes buscan ejecutar operaciones sobre acciones internacionales bajo condiciones transparentes, algo especialmente valorado cuando el mercado reacciona rápido a cambios macro y resultados corporativos.
Cayeron cerca del 3% tras presentar ingresos de 11.820 millones de dólares, por debajo de los 12.030 millones previstos.
La presión del consumidor con menor poder de compra redujo la demanda, pese al crecimiento en bebidas premium y mercados como Latinoamérica.
Proyecta crecimiento orgánico de ingresos de 4%-5% y BPA de 7%-8%, con recuperación gradual de la demanda si mejora el consumo.













