PUNTOS IMPORTANTES:
- PayPal cae con fuerza tras unos resultados que no alcanzan las previsiones y muestran menor actividad de los usuarios.
- El aumento de costes y la debilidad del negocio principal refuerzan la sensación de desgaste operativo.
- Además, la guía para 2026 y el cambio de CEO aumentan la incertidumbre sobre la capacidad de la empresa para volver a crecer.
Las acciones de PayPal (PYPL) viven una de sus jornadas más complicadas del año. El martes 3 de febrero, el valor se desplomó casi un 20%, pasando de 52 USD a la zona de 42 USD, tras presentar unos resultados trimestrales que no convencieron y una hoja de ruta para 2026 que dejó muchas dudas entre los inversores.
La reacción fue inmediata y contundente. Wall Street no solo castigó las cifras, sino también el mensaje que dejó la compañía sobre su capacidad para volver a crecer en un negocio cada vez más competitivo.
Resultados que no alcanzan y señales de desgaste
En el cuarto trimestre, PayPal reportó un beneficio por acción no GAAP de 1,23 USD, por debajo de los 1,29 USD que esperaba el consenso. Los ingresos tampoco cumplieron las previsiones y se quedaron en 8.680 millones de dólares, frente a los 8.800 millones que anticipaban los analistas.
Pero más allá de los números puntuales, lo que encendió las alarmas fue la evolución del negocio principal. El segmento de pagos con marca apenas creció 1% interanual, muy lejos del 6% registrado un año antes. El volumen total de transacciones avanzó solo 2%, mientras que las transacciones por cuenta activa cayeron 5%, una señal clara de menor uso por parte de los clientes.
A este escenario se sumó la presión de los costes. Los gastos operativos alcanzaron 7.170 millones de dólares, superando ampliamente los 6.910 millones que estimaba el mercado, lo que volvió a poner el foco en unos márgenes que siguen sin mejorar.
En este contexto de presión sobre los márgenes y reacciones bruscas del mercado, cada vez cobra más importancia para los inversores contar con plataformas que permitan operar acciones estadounidenses sin comisiones de gestión y con precios reales de mercado. En escenarios de alta volatilidad como el actual, herramientas como Quantfury facilitan una ejecución más eficiente y transparente, algo clave cuando el timing y los costes pueden marcar la diferencia en la rentabilidad final.
Cambio de liderazgo y una guía que preocupa
El golpe se hizo aún mayor cuando la compañía confirmó un relevo en la cúpula directiva. PayPal anunció que Enrique Lores, ejecutivo con larga trayectoria en HP, asumirá como presidente y director ejecutivo a partir del 1 de marzo de 2026, reemplazando a Alex Chriss, cuya gestión no logró convencer al mercado.
Jamie Miller, CEO interina, reconoció las dificultades en un mensaje poco habitual por su tono autocrítico. “Nuestra ejecución no ha sido la adecuada, especialmente en el proceso de pago con marca”, afirmó, según el comunicado oficial, subrayando que el nombramiento de Lores busca corregir ese rumbo.
El verdadero jarro de agua fría llegó con las previsiones para 2026. PayPal espera que el beneficio por acción no GAAP se mantenga prácticamente plano o incluso caiga ligeramente frente a los 5,31 USD de 2025. Una cifra muy inferior a los 5,73 USD que descontaba el consenso y que explica buena parte del castigo bursátil.
En un contexto en el que el mercado sigue premiando el crecimiento claro y penalizando cualquier señal de estancamiento, PayPal se enfrenta ahora al reto de recuperar la confianza de unos inversores que ya no se conforman con promesas.
Cayeron más del 19% tras presentar resultados trimestrales por debajo de lo esperado y una guía débil para 2026.
Los ingresos y el BPA no cumplieron previsiones, el crecimiento del pago con marca se frenó al 1% y los costes operativos superaron lo estimado.
La nueva dirección tendrá que mejorar la ejecución mientras el mercado descuenta un 2026 sin crecimiento claro en beneficios.













