PUNTOS IMPORTANTES:
- Boeing superó las previsiones de ingresos, pero registró pérdidas mayores de lo esperado por los nuevos sobrecostes del programa Air Force One.
- Las entregas de aviones comerciales crecieron un 14% y el flujo de caja libre sorprendió positivamente, mostrando una mejora en el negocio operativo.
- La clave de la compañía estará en los nuevos modelos como el 737 MAX 7, el MAX 10 y el 777X.
Boeing (BA) presentó unos resultados trimestrales mejores de lo esperado en ingresos y generación de caja, pero un programa que lleva años acumulando retrasos volvió a convertirse en un dolor de cabeza para el fabricante estadounidense.
El desarrollo de los nuevos aviones Air Force One obligó a la compañía a asumir nuevos sobrecostes y terminó empañando unas cuentas que, por lo demás, mostraron señales de recuperación.
Durante el segundo trimestre, Boeing registró ingresos por 24.560 millones de dólares, superando las previsiones de Wall Street, que apuntaban a 24.250 millones de dólares. Sin embargo, la pérdida ajustada fue de 0,76 USD por acción, bastante peor que los 0,30 USD por acción que esperaban los analistas.
El Air Force One sigue siendo un problema para Boeing
El principal inconveniente volvió a ser el contrato para fabricar los dos nuevos Air Force One, los Boeing 747 que transportarán al presidente de Estados Unidos.
La compañía reconoció un impacto de 280 millones de dólares relacionado con este programa y confirmó que será necesario seguir invirtiendo para completar el proyecto. Pese a ello, Boeing mantiene como objetivo entregar el primer avión en 2028, después de varios años de retrasos y sobrecostes.
El contrato del Air Force One se ha convertido en uno de los proyectos más complicados para Boeing. La empresa aceptó hace años un precio fijo, por lo que ha tenido que absorber gran parte del aumento de los costes provocado por la inflación, los problemas en la cadena de suministro y los cambios en el diseño solicitados durante el desarrollo.
La recuperación del negocio comercial empieza a dar resultados
Más allá del impacto del Air Force One, los resultados dejaron algunos datos positivos para los inversores.
Las entregas de aviones comerciales aumentaron un 14% respecto al mismo periodo del año anterior, pasando de 150 a 171 aeronaves, impulsadas principalmente por el incremento de la producción del 737 MAX, uno de los modelos más importantes para la compañía.
Boeing también generó un flujo de caja libre de 631 millones de dólares, muy por encima de las previsiones del mercado, que incluso esperaban una salida de caja cercana a 177 millones de dólares. Este dato fue especialmente bien recibido, ya que refleja una mejora en la capacidad de la empresa para generar efectivo tras varios ejercicios marcados por problemas operativos.
En conjunto, la pérdida neta se redujo hasta 428 millones de dólares, frente a los 612 millones de dólares registrados un año antes.
Los próximos desafíos que seguirán de cerca los inversores
Aunque Boeing empieza a mostrar señales de estabilización, todavía tiene varios frentes abiertos.
Uno de los más importantes será la certificación de nuevos modelos como el 737 MAX 7, el 737 MAX 10 y el 777X, programas que acumulan retrasos y que serán determinantes para sostener el crecimiento de la compañía durante los próximos años.
Los analistas también estarán atentos al ritmo de producción del 737 MAX. Boeing ya fabrica unas 47 unidades al mes y espera seguir aumentando esa cifra a medida que la demanda mundial de aviones comerciales continúa recuperándose.














