PUNTOS IMPORTANTES:
- Michael Burry aseguró que Berkshire Hathaway ya no le parece una inversión atractiva tras la salida de Warren Buffett.
- Berkshire empezó a utilizar parte de su gigantesca reserva de efectivo durante el segundo trimestre y volvió a comprar acciones a gran escala.
- La acción sigue por detrás del S&P 500 en 2026, mientras Greg Abel encara su primera gran prueba para demostrar que puede mantener el legado de Buffett.
Michael Burry volvió a poner el foco sobre una de las compañías más respetadas de Wall Street. El inversor que se hizo famoso por anticipar el colapso inmobiliario de 2008 aseguró que Berkshire Hathaway (BRK.B) ya no le parece una inversión atractiva.
La declaración llegó en un momento especialmente sensible para la compañía. Warren Buffett dejó el puesto de CEO a comienzos de 2026 y Greg Abel tomó el control de Berkshire, poniendo fin a una de las etapas más importantes de la historia de Wall Street.
Burry considera que ese cambio puede modificar algo mucho más profundo que el nombre que aparece al frente de la empresa.
El inversor explicó que su preocupación parte precisamente de la salida de Buffett. Su argumento fue tan directo como provocador: el nuevo CEO puede tener una edad similar, pero «no es Warren», y eso importa cuando buena parte del atractivo de Berkshire estaba asociado a la paciencia y disciplina de su histórico líder.
El movimiento de Berkshire que encendió las alarmas de Burry
Hay un dato que ayuda a entender por qué Burry volvió a hablar de Berkshire justo ahora.
Durante años, Buffett había acumulado una enorme montaña de efectivo mientras evitaba realizar grandes compras en Bolsa. Al cierre del primer trimestre, Berkshire tenía unos 397.400 millones de USD entre efectivo, equivalentes y letras del Tesoro, un máximo histórico.
Pero la estrategia empezó a cambiar durante el segundo trimestre.
Con Greg Abel ya al frente, Berkshire volvió a desplegar una cantidad considerable de capital. La compañía compró alrededor de 23.000 millones de dólares en acciones durante el trimestre y recompró otros 4.500 millones de sus propios títulos. Además, pasó de una posición de vendedor neto de acciones a comprador neto.
Para Burry, ese cambio no es necesariamente una buena noticia.
El inversor había visto durante los últimos años la enorme reserva de efectivo de Berkshire como una señal de prudencia en un mercado que consideraba excesivamente caro. Ahora que la compañía comenzó a utilizar parte de ese dinero, interpreta el movimiento como una confirmación de que la Berkshire de la era posterior a Buffett podría tomar decisiones diferentes.
Y ahí está el verdadero choque entre ambos inversores. Burry no está cuestionando únicamente una acción, sino la capacidad de Berkshire para mantener la filosofía que convirtió a Buffett en una leyenda.
Berkshire tampoco está teniendo un 2026 brillante en Bolsa
El mercado, por ahora, no parece tan preocupado como Burry.
Las acciones de Berkshire han quedado por detrás del S&P 500 en lo que va de año, aunque la brecha se ha reducido en las últimas semanas. Al mismo tiempo, los últimos resultados mostraron que el negocio operativo continúa funcionando con fuerza.
Berkshire registró cerca de 13.000 millones de beneficio operativo después de impuestos en el segundo trimestre, un 16% más que un año antes. El crecimiento estuvo respaldado por sus negocios ferroviarios, energéticos, industriales y de servicios.
Eso deja una situación bastante curiosa. Por un lado, Burry acaba de perder confianza en la acción precisamente cuando Berkshire está empezando a demostrar cómo será la compañía bajo el mando de Abel. Por otro, el nuevo CEO todavía tiene mucho margen para demostrar si puede mantener la disciplina de capital que caracterizó a Buffett.
Y hay otro detalle que hace todavía más interesante la apuesta de Burry.
El inversor lleva tiempo adoptando posiciones bajistas contra algunas de las compañías que considera beneficiarias de la fiebre de la inteligencia artificial, entre ellas Nvidia (NVDA). También reveló recientemente nuevas posiciones cortas contra Oracle (ORCL) y Nebius (NBIS).
Su visión sobre Berkshire encaja con esa estrategia más amplia. Burry lleva meses cuestionando que las valoraciones actuales del mercado puedan sostenerse y ahora parece estar poniendo bajo la lupa incluso a una compañía que históricamente fue considerada uno de los refugios más sólidos de Wall Street.
La gran pregunta es si Burry está detectando antes que el resto un cambio de ciclo en Berkshire o si, esta vez, está apostando contra una empresa que todavía tiene mucho que demostrar.














