PUNTOS IMPORTANTES:
- La inflación subyacente PCE escaló al 3,1% anual durante enero.
- El PIB de EE. UU. creció apenas un 0,7% en el cuarto trimestre.
- Analistas advierten riesgo de estanflación ante la crisis actual.
La expansión de la economía estadounidense mostró un ritmo mucho más lento de lo previsto al cierre de 2025. Mientras tanto, la inflación subyacente registró un repunte al inicio de este año, según informó el Departamento de Comercio este viernes.
El PIB de EE. UU., indicador que mide la producción total de bienes y servicios, creció a una tasa anual ajustada de apenas el 0,7% en el cuarto trimestre. Este dato, proporcionado por la Oficina de Análisis Económico (BEA), representa un ajuste drástico respecto a la estimación previa del 1,4%.
La cifra final quedó muy por debajo del pronóstico de los analistas, quienes esperaban un 1,5%. Además, la desaceleración resulta evidente si se compara con el avance del 4,4% registrado en el periodo anterior. Para el conjunto del año, el PIB de EE. UU. anotó un incremento del 2,1%, una décima menos que la lectura inicial. En 2024, la economía había avanzado a un ritmo del 2,8%.
La BEA atribuyó este ajuste a cambios en el gasto de los consumidores y del gobierno, así como a una variación en las exportaciones. El gasto de los ciudadanos subió un 2,0% en el trimestre, reflejando una moderación frente al incremento previo del 3,5%. Los servicios de salud fueron el factor que más influyó en este descenso, de acuerdo con el reporte oficial.
En el frente de los precios, los indicadores de enero cumplieron las expectativas, aunque se mantienen en niveles que incomodan a la Reserva Federal (Fed). El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE) registró un alza mensual del 0,3%, situando la tasa anual en el 2,8%.
La inflación subyacente presiona a la Fed
Al excluir los componentes volátiles de energía y alimentos, la inflación subyacente PCE subió un 0,4% en enero y un 3,1% en los últimos doce meses. Los funcionarios de la Fed vigilan de cerca esta métrica, ya que ofrece una visión más clara de las tendencias a largo plazo de la economía. Cabe destacar que la lectura subyacente resultó una décima superior a la registrada en diciembre.
Por otro lado, un reporte separado del Departamento de Comercio reveló que los pedidos de bienes duraderos se mantuvieron estancados en enero. Esta cifra decepcionó al mercado, que proyectaba un avance del 1,3%. No obstante, el dato representa una mejora frente a la caída del 0,9% vista en diciembre. Si se excluye el transporte, los pedidos apenas lograron un incremento del 0,4%.
David Russell, responsable global de estrategia de mercado en TradeStation, señaló que la fuerte revisión a la baja del PIB de EE. UU. eleva el riesgo de estanflación en plena crisis energética. Russell advirtió que la debilidad de los datos sugiere que la economía entró en la fase actual con menos fuerza de la esperada. Esta inercia, por tanto, crea desafíos importantes para los inversionistas.
Dada la amenaza de estanflación y la inestabilidad de los rendimientos, la eficiencia operativa se vuelve una prioridad técnica. Quantfury permite operar activos globales a precios spot reales, garantizando una ejecución sin comisiones ni tarifas de préstamo que protege el capital ante ajustes macroeconómicos bruscos (Mas información click aquí).
Es importante notar que estos datos son previos a la decisión de la Corte Suprema sobre los aranceles y a los ataques militares lanzados por los EE. UU. e Israel contra Irán. El conflicto bélico ha disparado los costos de la energía, llevando al barril de crudo Brent a rozar los 100 dólares este jueves.
Desafíos para la política monetaria actual
El analista Sonu Varghese, de Carson Group, explicó que el panorama inflacionario ya era complicado antes de la crisis en Oriente Medio. Por consiguiente, es probable que la Fed descarte recortes de tasas en 2026 e incluso comience a debatir posibles alzas para finales de este año.
Dentro del informe, las ventas privadas domésticas aumentaron solo un 1,9% en el cuarto trimestre, lo que indica una demanda debilitada. La Reserva Federal analiza este dato como un reflejo fiel de la actividad económica general, complementando las cifras de inflación que el organismo vigila para sus decisiones. El PIB de EE. UU. refleja de este modo un escenario de enfriamiento productivo.
A principios de esta semana, la Oficina de Estadísticas Laborales reportó un IPC de febrero del 2,4% y una inflación subyacente del 2,5%. Aunque este último dato es el más bajo desde marzo de 2021, todavía se sitúa por encima del objetivo del 2% fijado por la autoridad monetaria.
Finalmente, el banco central comunicará su próxima decisión sobre las tasas de interés este miércoles. Actualmente, los mercados asignan una probabilidad cercana al 100% a que el Comité Federal de Mercado Abierto mantenga el costo del dinero sin cambios, a la espera de que el PIB de EE. UU. muestre señales de estabilización.
FAQs
El PIB registró una expansión anual de apenas el 0,7%, una cifra significativamente menor al 1,4% estimado inicialmente y muy por debajo del crecimiento del 4,4% visto en el periodo previo.
La inflación subyacente PCE escaló al 3,1% en los últimos doce meses, superando las expectativas y confirmando que las presiones sobre los precios a largo plazo siguen por encima del objetivo oficial del 2%.
La combinación de bajo crecimiento e inflación persistente reduce drásticamente la probabilidad de recortes de tasas en 2026, abriendo incluso la posibilidad de nuevos ajustes al alza hacia finales de año.
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