PUNTOS IMPORTANTES:
- El diésel en Estados Unidos superó por primera vez los 6 USD por galón y marcó un récord histórico de 6,0556 USD.
- La crisis energética ya está encareciendo transporte, agricultura y mercancías, con el riesgo de que el golpe termine trasladándose a los precios que pagan los consumidores.
- El gran temor para los mercados es la inflación, porque una energía más cara podría obligar a la Reserva Federal y al BCE a mantener los tipos elevados durante más tiempo.
El precio del diésel acaba de cruzar una barrera que parecía impensable. Estados Unidos ya paga más de 6 USD por galón, un récord histórico que empieza a preocupar mucho más allá de las gasolineras.
La media nacional alcanzó este viernes los 6,0556 USD por galón, según la AAA. Hace apenas un mes estaba en 5,3213 USD y hace un año se situaba en 3,7053 USD. En otras palabras, el combustible se ha encarecido más de un 60% en doce meses.
Y hay un problema añadido. El diésel es el combustible que mueve buena parte de la economía real. Camiones, trenes, maquinaria agrícola y equipos de construcción dependen de él. Cuando su precio sube con esta velocidad, el impacto termina llegando a muchos otros productos.
El verdadero problema está en las refinerías
El petróleo es una parte importante de la historia, pero no explica por sí solo lo que está ocurriendo.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz y los ataques contra infraestructuras energéticas han reducido la disponibilidad de crudo y, especialmente, de productos refinados. Al mismo tiempo, los ataques ucranianos contra refinerías rusas han eliminado todavía más capacidad del mercado.
Estados Unidos está intentando cubrir parte de ese déficit con mayores exportaciones de diésel. Eso está presionando todavía más sus propias reservas y ayuda a explicar por qué el precio doméstico ha llegado hasta el récord actual.
El resultado es un mercado con mucho petróleo buscando salida, pero con una capacidad de refinado que no puede crecer al mismo ritmo.
Goldman Sachs ya ha advertido de que, si la tensión en torno a Ormuz empeora, el Brent podría alcanzar los 120 USD por barril. El problema, además, no se limita al crudo. Los márgenes de refino y los precios de los combustibles están aumentando con todavía más fuerza.
Y eso convierte al diésel en una amenaza directa para la inflación.
El golpe puede llegar al supermercado
El encarecimiento del combustible no se queda en el depósito de un camión. El transporte de alimentos y mercancías depende en gran medida del diésel, por lo que las empresas tienen que asumir costos cada vez mayores o trasladarlos al consumidor.
En Estados Unidos ya se están aplicando recargos relacionados con el combustible en parte del sector logístico. El impacto también alcanza a la agricultura, donde el diésel es fundamental para maquinaria y transporte.
Todo esto llega en el peor momento para la política monetaria.
La inflación estadounidense continúa por encima del objetivo de la Reserva Federal y el mercado está pendiente del dato de precios de agosto antes de la reunión del 15 y 16 de septiembre. Las expectativas sobre los tipos se han vuelto mucho más inciertas y actualmente existe una probabilidad cercana al 68% de una subida de 25 puntos básicos, según los precios de mercado citados por WSJ.
Por eso, el récord del diésel puede ser mucho más importante de lo que parece. Si el petróleo y los combustibles refinados continúan subiendo, los bancos centrales podrían verse obligados a mantener una política monetaria más dura justo cuando los mercados esperaban un escenario de tipos más bajos.
La gran incógnita ahora es cuánto durará el shock energético. Si las rutas marítimas vuelven a la normalidad, parte de esta presión podría desaparecer. Pero mientras Ormuz siga bloqueado y las refinerías continúen bajo presión, el récord de 6 USD por galón puede ser solo una señal de lo que viene.














