PUNTOS IMPORTANTES:
- Morgan Stanley asegura que el oro dejó de comportarse como refugio y cayó un 7,8% en medio del conflicto con Irán.
- En paralelo, la plata vivió un año explosivo, pero cayó más del 11% y su volatilidad está alejando a parte de la demanda.
- El aluminio se perfila como el metal más fuerte del momento, con un alza del 10,4% y una oferta global cada vez más limitada.
Durante años, casi décadas, el oro ha sido la respuesta automática para cualquier inversor que buscara refugio cuando el mundo empezaba a temblar.
Sin embargo, según Morgan Stanley, ese papel casi sagrado del metal amarillo acaba de entrar en duda.
El oro que ya no se comporta como refugio
Con el estallido del conflicto con Irán, el oro no hizo lo que suele hacer. En vez de subir y actuar como escudo, cayó junto al resto de activos globales. A día de hoy sigue un 7,8% por debajo de su valor de hace un mes, moviéndose en torno a los 4800 USD la onza. El repunte reciente tras el anuncio de un alto el fuego apenas ha servido para aliviar unas pérdidas que sorprendieron incluso a los más veteranos.
Amy Gower, estratega de metales y minería de Morgan Stanley, lo resumió con una claridad incómoda en Squawk Box Europe de CNBC. “El oro se está comportando más como un activo de riesgo que como un refugio seguro”, afirmó. Y añadió que “normalmente debería actuar como un diversificador en cartera, pero eso no está pasando”.
Gower también reconoció que cierta debilidad tras una crisis es habitual. Muchos inversores buscan liquidez inmediata y venden lo que pueden. Pero insistió en que el mercado del oro está más expuesto de lo normal a los movimientos de grandes jugadores, como bancos centrales y ETF, que pueden generar volatilidad incluso sin grandes noticias macroeconómicas.
Si el oro duda, la plata tampoco ofrece certezas
La plata, sin embargo, ha vivido una montaña rusa mucho más pronunciada. En los últimos 12 meses subió cerca de un 150%. Gower explicó que venía de “varios años de déficit de suministro”, algo que en los metales preciosos puede pasar desapercibido hasta que la falta se vuelve evidente. Además, el auge del sector solar disparó la demanda.
Aun así, ese impulso se frenó en seco. La plata ha perdido más del 9% en el último mes y se mueve alrededor de los 77 USD por onza, muy lejos del máximo que superó los 100 USD a comienzos de enero. Una subida que, según Gower, solo puede entenderse por la parte más especulativa del mercado.
Y ahora llega una consecuencia que pocos esperaban. Algunas de las grandes firmas de joyería están empezando a abandonar la plata para pasarse a materiales como el platino bañado. ¿El motivo? Su precio y su volatilidad, que están provocando un ajuste real en la demanda.
El aluminio, la sorpresa inesperada
Mientras oro y plata generan dudas, Morgan Stanley ve una historia completamente distinta en el aluminio. Y ahí sí aparece un convencimiento firme. El metal ha subido alrededor del 11% desde que comenzó la guerra con Irán, cotizando cerca de los 3492 USD por tonelada. No es un salto menor en un mercado donde los movimientos suelen ser más pausados.
Gower explicó que el aluminio ya venía con fundamentos sólidos antes del conflicto. China —el mayor productor del mundo— había avanzado que no ampliaría su oferta. Al mismo tiempo, la demanda ligada a la energía eléctrica, la expansión de la IA y el crecimiento de los centros de datos había puesto a las fundiciones en una situación difícil. “Compiten por electricidad, pero no pueden pagar las mismas tarifas”, dijo.
Cuando estalló el conflicto, el equilibrio ya era delicado. La analista afirmó que “hemos perdido alrededor del 4% del suministro mundial de aluminio”. Un golpe que no se soluciona de un día para otro. Incluso si la guerra terminase mañana, el mercado seguiría apretado y los precios tendrían un suelo muy firme.
El mensaje es simple: mientras el oro titubea, la plata se recalibra y los inversores buscan señales claras, el aluminio emerge como la historia más sólida del momento.














