PUNTOS IMPORTANTES:
- La guerra en Irán podría disparar los precios de la energía y empujar a Wall Street y a la economía global hacia una “catástrofe total”, según Steve Hanke.
- En paralelo, Estados Unidos enfrenta inflación al alza y un balance público con pasivos que podrían alcanzar los 136 billones de dólares.
- A pesar de algunas subas, los mercados ya muestran tensión, aunque el impacto final dependerá de cómo actúe la Reserva Federal.
El economista Steve Hanke volvió a advertir que la guerra en Irán no solo es un conflicto geopolítico más, sino un camino directo hacia lo que él llama “una catástrofe económica total”. Lo dijo en una charla reciente en The David Lin Show, donde detalló, una por una, varias de las lecturas más optimistas sobre el impacto del conflicto.
Mientras algunos analistas —incluido Larry Fink, CEO de BlackRock— apuntaban a la posibilidad de que los precios del petróleo retrocedieran si las tensiones se calmaban, Hanke fue tajante. Para él, el panorama es muy distinto. “Irán no está perdiendo. De hecho, está vendiendo más petróleo y más caro”, advirtió, señalando un dato difícil de ignorar: los envíos de crudo han aumentado desde que estalló la guerra.
Y en el centro de ese poderío está el estrecho de Ormuz, la garganta estratégica que delimita el flujo de energía hacia medio mundo. Teherán lo controla. Y eso, en un momento como este, vale más que cualquier misil.
Una inflación que ya no depende solo de la Reserva Federal
El impacto energético está golpeando donde más duele: los precios. Hanke avisó que la inflación en Estados Unidos podría superar el 4%, empujada por una energía más cara y por un déficit público que, según recordó, supera el billón de dólares al año.
“Si el gobierno gasta un billón de dólares más de lo que ingresa cada año, ¿qué crees que pasa con el valor de tus ahorros?”, lanzó el economista, dejando flotando la pregunta como quien sabe que la respuesta no gusta.
El propio Hanke explicó por qué Washington evita bloquear los envíos de petróleo iraní: si lo hiciera, los precios se dispararían aún más. En otras palabras, todos buscan contener el incendio… permitiendo que el petróleo siga circulando.
Una realidad que Wall Street ignora
La conversación subió de tono cuando el economista habló de la solvencia real del gobierno estadounidense. Leyendo los números oficiales del Tesoro, recordó que el país tiene poco más de 6 billones de dólares en activos… frente a casi 48 billones de dólares en pasivos. Y eso, según él, es solo la primera capa.
Si se agregan obligaciones a largo plazo, como Seguridad Social y Medicare, el total podría acercarse a los 136 billones de dólares. Una cifra que, para Hanke, es prácticamente imposible de manejar si el conflicto dispara aún más los costes.
“Es una catástrofe total, y las cifras se están deteriorando muy rápidamente”, dijo sin rodeos.
Los mercados ya están oliendo el humo
Hanke también remarcó que Wall Street empezó a reaccionar. Se ven señales de tensión en la renta fija y movimientos típicos de momentos de incertidumbre prolongada. Aunque, curiosamente, no todo es pesimismo: “Esto no implica necesariamente más inflación si la Reserva Federal no monetiza”, aclaró. Una frase que, en otras épocas, habría sonado tranquilizadora, pero que ahora funciona más como un recordatorio de que el margen de maniobra es mínimo.













