PUNTOS IMPORTANTES:
- Robert Kiyosaki asegura que 2026 podría ser un año de crisis y promete usar la recesión para “hacerse más rico”.
- El empresario rechaza acciones, ETF y efectivo, y apuesta por oro, plata, Bitcoin, Ethereum, bienes raíces y ganado wagyu.
- Sus predicciones mezclan supersticiones, errores de fechas y advertencias económicas, pero siguen influyendo en millones de seguidores.
Robert Kiyosaki volvió a sacudir las redes. El autor de Padre rico, padre pobre publicó un mensaje en X que combinaba predicciones apocalípticas, citas de personajes históricos y una pregunta muy simple para sus seguidores: “¿Os haréis más ricos o más pobres?”.
Según explicó, tanto Nostradamus como el médium estadounidense Edgar Cayce anunciaron hace siglos que 2026 sería un año de crisis. Kiyosaki no ocultó que comparte esa visión, aunque añadió que planea aprovechar el escenario para multiplicar su riqueza. Para él, los ciclos de pánico son oportunidades.
Unas horas después publicó otro mensaje que reavivó aún más el debate. Allí insistió en su idea central de siempre: invertir en activos que ni los gobiernos ni los bancos pueden “imprimir”. Aclaró que no le interesan el efectivo, las acciones ni los ETF.
Kiyosaki sigue firme en lo suyo: Oro, plata, Bitcoin, Ethereum, inmuebles y hasta su negocio de ganado wagyu. Es una cartera poco convencional, pero coherente con su postura de las últimas dos décadas. En su propia expresión: “compro cosas reales y las mantengo”.
¿De dónde sale su temor al colapso?
Su obsesión con un gran crash no apareció de la nada. Kiyosaki lleva años advirtiendo sobre lo que considera una tormenta perfecta en Estados Unidos: una deuda nacional que se dispara, una Reserva Federal que “imprime” dinero de forma ilimitada y un sistema financiero que, a su juicio, se ha vuelto frágil.
En sus tuits recientes recordó algo que suele repetir en sus charlas: Warren Buffett lleva acumulando efectivo durante años porque no ve oportunidades razonables. No es una interpretación descabellada. Las propias cartas anuales de Berkshire Hathaway mencionan la falta de empresas “sensatas” a precios aceptables.
El autor también mencionó otro elemento que inquietó a muchos inversores: la decisión de BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, de limitar algunos retiros en determinados fondos. Para él, es un síntoma temprano de tensión financiera. Para otros, apenas un ajuste técnico. Lo cierto es que encaja bien en la narrativa alarmista de Kiyosaki.
Un 2026 entre miedos, supersticiones y estrategias extremas
Con todo, en su última publicación también declaró que no puede asegurar que 2026 vaya a ser realmente el año del colapso. Lo que sí afirmó es que no piensa cambiar de estrategia. Su filosofía es simple y casi espartana: comprar activos escasos, aguantar el ciclo y esperar a que el sistema se sacuda.
Mientras tanto, los mercados siguen su curso. Ni los economistas más prudentes descartan una recesión, pero tampoco la dan por asegurada. En ese equilibrio se mueve su mensaje. Entre la advertencia, el marketing personal y el instinto de supervivencia financiera que ha predicado durante décadas.
Lo que sí está claro es que Kiyosaki no piensa cambiar de discurso. Y si 2026 termina siendo turbulento, podrá decir que llevaba años avisándolo. Si no ocurre, siempre encontrará otro año en los antiguos libros de profecías.














