PUNTOS IMPORTANTES:
- Nike se desplomó más de un 12% en las operaciones previas a la apertura del mercado y sus acciones tocaron mínimos de once años.
- Las previsiones negativas, especialmente en China, provocaron una ola de rebajas de calificación en Wall Street.
- La estrategia “Win Now” aún no genera resultados y los analistas creen que la recuperación tardará más de lo previsto.
Nike (NKE) vivió uno de esos días que quedan marcados en el calendario. Sus acciones llegaron a desplomarse más de un 12% en las operaciones previas a la apertura del mercado, un golpe que impulsó a sus títulos a su nivel más bajo desde 2015.
Todo empezó con unos resultados que, sobre el papel, no parecían malos. Nike superó las expectativas con un beneficio por acción de 0,35 dólares y unos ingresos de 11.300 millones de dólares en el tercer trimestre fiscal. Aun así, el mercado no compró el entusiasmo. Los inversores se fijaron en lo que venía después, no en lo que la empresa acababa de reportar.
El aviso que desató el pánico
El director financiero, Matthew Friend, fue directo en la conferencia con analistas. Aseguró que Nike espera una caída de ventas de entre el 2% y el 4% en el cuarto trimestre fiscal. Wall Street esperaba justo lo contrario: un alza cercana al 1,9%. Ese choque de expectativas fue suficiente para que las pantallas de trading se tiñeran de rojo.
A esto se sumó otra señal preocupante. El margen bruto retrocedió hasta el 40,2%, 130 puntos básicos menos que el año anterior. En una empresa del tamaño de Nike, que cada venta deje menos beneficio es un problema que se agranda rápido.
Pero el dato que terminó de golpear la confianza llegó desde China, uno de los mercados estratégicos de la compañía. Nike anticipó una caída cercana al 20% en los ingresos del mercado chino. Y ahí sí, incluso los analistas más optimistas empezaron a tomar distancia.
Wall Street retira la confianza para Nike
El desplome de las acciones tuvo una consecuencia inmediata: una ola de rebajas de calificación. Bank of America fue el primero en mover ficha. Su analista, Lorraine Hutchinson, escribió que ya no ve motivos para mantener una recomendación de compra. Bajó el rating a “neutral” y recortó su precio objetivo de 73 a 55 USD.
Le siguieron Goldman Sachs y JPMorgan, que también rebajaron la recomendación a “neutral”.
El analista de JPMorgan, Matthew Boss, fue aún más claro: “Los resultados globales siguen siendo un desafío y el punto de inflexión queda más lejos de lo que se esperaba”.
Con la caída acumulada del 27% en lo que va del año, Nike se colocó entre las grandes compañías con peor desempeño dentro de su sector.
Un plan que no despega
Buena parte de la frustración viene de la estrategia “Win Now”, presentada a finales de 2024 por el entonces CEO, Elliott Hill. El plan buscaba recuperar la relevancia de la marca reforzando acuerdos mayoristas, apostando por innovación deportiva y reimpulsando categorías clave como el running y el baloncesto.
Sin embargo, el viraje está tardando más de lo esperado. Las ventas directas al consumidor se estancaron y la compañía tuvo que volver a apoyarse en socios minoristas para intentar reconectar con un cliente que ya no parece tan fiel como antes.
Curiosamente, Norteamérica mostró señales de vida. Los ingresos mayoristas crecieron un 5% interanual hasta los 6.500 millones de dólares, lo que demuestra que la marca aún tiene músculo en su propio terreno. Pero ese pequeño rayo de luz no alcanzó para compensar la tormenta global.














