PUNTOS IMPORTANTES:
- El oro pasó de unos 2.800 USD por onza a principios de 2025 a cerca de 5.000 USD en poco más de un año.
- La combinación de tensiones geopolíticas, compras de bancos centrales y miedo macro volvió a posicionar al oro como refugio clave.
Durante años fue visto como un activo aburrido, casi de museo. Sin embargo, en poco más de doce meses, el oro volvió a demostrar por qué sigue ocupando un lugar central cuando el mundo entra en modo incertidumbre. Entre enero de 2025 y finales de enero de 2026, el metal precioso firmó una de sus subidas más contundentes de las últimas décadas.
El 1 de enero de 2025, la onza de oro cotizaba en torno a los 2.800 USD. Era un precio elevado en términos históricos, pero todavía lejos de anticipar lo que vendría después. Conflictos geopolíticos abiertos, tensiones fiscales persistentes y un entorno financiero cada vez más frágil fueron empujando a los inversores hacia activos defensivos. Y el oro volvió a ser el elegido.
A 27 de enero de 2026, la onza ya se mueve cerca de los 5.000 USD. La diferencia no es menor. En términos simples, el oro prácticamente duplicó su valor en apenas un año.
Qué habría pasado con una inversión sencilla
Si un inversor hubiera destinado 5.000 USD a comprar oro a comienzos de 2025, habría adquirido alrededor de 1,78 onzas.
Con los precios actuales, esas mismas onzas tendrían hoy un valor cercano a los 9.000 USD. La ganancia rondaría los 4.000 USD, lo que implica un rendimiento superior al 80% en poco más de doce meses. Un resultado difícil de encontrar en activos tradicionales, especialmente en un periodo marcado por la volatilidad y la desconfianza.
Este movimiento no fue fruto de un solo factor. A la inestabilidad política global se sumó un cambio claro en el comportamiento de los grandes jugadores. Los bancos centrales, sobre todo en mercados emergentes, aceleraron sus compras de oro como forma de diversificar reservas y reducir dependencia del dólar. Al mismo tiempo, inversores institucionales y patrimonios privados aumentaron su exposición al metal como cobertura frente a riesgos macroeconómicos de largo plazo.
El oro vuelve a marcar el pulso del mercado
Más allá del rendimiento puntual, el mensaje que dejó este rally es claro. En un contexto donde las políticas monetarias generan dudas, la deuda pública crece y los conflictos no encuentran resolución rápida, el oro recuperó su rol histórico como activo de resguardo.
Para muchos inversores europeos, acostumbrados a mirar primero la renta fija o la bolsa, el último año fue un recordatorio incómodo pero efectivo. El oro, cuando el escenario se tensa, no necesita promesas. Solo tiempo.
Dónde invertir en oro
En este contexto de fuertes movimientos del oro y decisiones cada vez más tácticas, contar con herramientas que permitan operar el activo a precio spot real y sin comisiones de gestión se vuelve clave para evaluar el rendimiento efectivo de una inversión. Plataformas como Quantfury permiten acceder al oro y otros activos financieros con ejecución directa y condiciones transparentes, algo especialmente relevante cuando el timing y los costes marcan la diferencia en escenarios de alta volatilidad. Más información, hacer click aquí.













