PUNTOS IMPORTANTES:
- El oro subió 0.9% hasta 4,389.44 dólares por onza, impulsado por las expectativas sobre las tasas de la Fed.
- La caída de las ventas minoristas y una inflación más moderada aumentaron las apuestas por una Fed sin cambios en septiembre.
- Los riesgos energéticos en Oriente Medio y la toma de ganancias podrían limitar el avance del oro pese al panorama favorable.
El oro gana fuerza mientras el mercado espera nuevas señales de la Fed
El precio del oro retomó el camino alcista este viernes. El mercado reaccionó a nuevos datos económicos de Estados Unidos que reforzaron las expectativas sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal.
Las ventas minoristas estadounidenses registraron una caída inesperada en julio. El dato aumentó las apuestas de que la Fed podría mantener las tasas de interés sin cambios durante su reunión de septiembre.
A las 09:47 ET (13:47 GMT), el oro al contado avanzaba 0.9% hasta 4,389.44 dólares por onza. Los futuros del oro, en tanto, subían 0.6% hasta 4,447.97 dólares por onza.
Con este avance, el oro al contado se encaminaba hacia su segunda semana consecutiva de ganancias.
Los datos de Estados Unidos impulsan al oro
El mercado recibió esta semana varios datos que redujeron las preocupaciones sobre la inflación estadounidense.
Las cifras de julio mostraron que las presiones sobre los precios permanecieron relativamente controladas. También surgieron señales de mayor fragilidad en el mercado laboral.
Este conjunto de indicadores ha llevado a los inversores a considerar menos probable un endurecimiento inmediato de la política monetaria.
Actualmente, los mercados asignan una probabilidad superior a 2 de cada 3 de que la Fed mantenga las tasas en septiembre.
Para el oro, este escenario resulta favorable. Unas tasas más bajas reducen el costo de oportunidad de mantener lingotes, ya que el metal no genera intereses.
El mercado espera nuevas señales de la Reserva Federal
La atención ahora se concentra en los próximos indicadores económicos.
Los inversores conocerán nuevos datos relacionados con el empleo antes de la siguiente reunión de la Fed. También seguirán de cerca las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, durante el simposio de Jackson Hole a finales de agosto.
Las señales que lleguen desde el banco central podrían definir el rumbo del oro durante las próximas semanas.
Una postura menos restrictiva podría mantener el respaldo sobre el metal. En cambio, un repunte de la inflación podría volver a presionar las expectativas sobre las tasas.
El oro también enfrenta presión por toma de ganancias
El avance del metal no está exento de obstáculos.
El oro retrocedió durante la sesión anterior después de que algunos inversores decidieran recoger ganancias tras el fuerte repunte registrado recientemente.
Analistas de ANZ señalaron que esta toma de beneficios aumentó después de que el precio superara su media móvil de 100 días.
Este indicador representa una referencia técnica importante para los operadores.
El oro consiguió superar esa barrera durante esta semana por primera vez desde abril. Sin embargo, posteriormente volvió a colocarse por debajo de ese nivel.
Por ello, el mercado podría entrar en una etapa de consolidación después del reciente avance.
El estrecho de Ormuz vuelve a ser una preocupación
La situación geopolítica también puede influir en el precio del oro.
Los mercados siguen atentos a las negociaciones relacionadas con el conflicto en Oriente Medio y a la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz.
Esta vía marítima es fundamental para el transporte de energía. Cualquier interrupción prolongada podría afectar los precios internacionales del petróleo.
La tensión aumentó después de que Estados Unidos amenazara con mantener indefinidamente un bloqueo naval contra Irán.
Teherán acusó a Washington de incrementar la presión. Además, los ataques contra embarcaciones de la región elevaron las preocupaciones sobre el suministro energético.
El petróleo podría cambiar las expectativas de inflación
Una nueva escalada en Oriente Medio podría provocar un aumento del precio del petróleo.
Esto tendría consecuencias para la inflación. Un encarecimiento de la energía podría complicar nuevamente el panorama de la Reserva Federal.
En ese escenario, aumentaría la posibilidad de una política monetaria más restrictiva. Esto podría limitar el atractivo del oro.
Por el contrario, una reapertura estable del estrecho de Ormuz reduciría las presiones sobre el suministro energético.
También disminuiría uno de los principales riesgos inflacionarios que han complicado las perspectivas de la Fed desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán a finales de febrero.
China y los bancos centrales respaldan al metal
El oro también ha encontrado apoyo en una mayor demanda de los inversores.
Las compras de los bancos centrales han contribuido al impulso. China destaca entre los principales compradores.
El metal logró recuperar recientemente el nivel psicológico de 4,000 dólares por onza. Esta recuperación refleja el renovado interés por el activo.
Sin embargo, el fuerte avance también podría generar nuevas ventas para asegurar beneficios.
ANZ considera que la inflación más moderada ha reducido el riesgo inmediato de una subida de tasas. Aun así, advierte que los riesgos energéticos en Oriente Medio y las posiciones elevadas de los inversores podrían hacer que las ganancias del oro sean vulnerables a una consolidación.
Por ahora, el oro mantiene el respaldo de las expectativas sobre la Fed y de la demanda internacional. Pero la evolución de la inflación, el petróleo y las tensiones geopolíticas serán determinantes para saber si el repunte puede continuar.
El oro al contado avanzó un 0.9% impulsado por la caída inesperada de las ventas minoristas en EE. UU., lo que reforzó la expectativa de que la Reserva Federal mantendrá las tasas estables en septiembre. Este escenario reduce el costo de oportunidad de mantener el metal frente a otros activos.
El oro enfrenta una resistencia importante en su media móvil de 100 días, lo que ha provocado tomas de ganancias por parte de los inversores. Además, la incertidumbre en el estrecho de Ormuz mantiene latente el riesgo de un repunte inflacionario que obligue a la Fed a endurecer su política monetaria.
La demanda estructural de los bancos centrales, liderada por China, ha sido un pilar fundamental para que el metal recupere el nivel psicológico de los 4,000 dólares por onza. Esta acumulación de reservas compensa parcialmente la volatilidad generada por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
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