PUNTOS IMPORTANTES:
- Ned Davis Research detectó una caída inusual en la valoración futura del S&P 500, un patrón que coincidió con episodios de recesión o mercados bajistas en cinco de seis ocasiones anteriores.
- Oxford Economics advierte que una desaceleración de la inversión en inteligencia artificial podría afectar a una economía estadounidense cada vez más dependiente de ese sector.
- Peter Schiff plantea un escenario mucho más pesimista, con desplome de los activos, despidos y una posible crisis monetaria y de deuda.
La economía de Estados Unidos tiene un punto de apoyo cada vez más importante en la inteligencia artificial. Las grandes tecnológicas invierten miles de millones de dólares en centros de datos, chips e infraestructura, mientras buena parte del optimismo de los mercados depende de que ese negocio siga creciendo. Pero algunos economistas empiezan a advertir que esa dependencia podría convertirse en un problema si el entusiasmo pierde fuerza.
Una señal reciente de Ned Davis Research (NDR) volvió a poner sobre la mesa el riesgo de una recesión. La firma detectó un deterioro poco habitual en la valoración del S&P 500, un movimiento que históricamente coincidió en varias ocasiones con periodos de contracción económica o fuertes caídas bursátiles.
Ed Clissold, estratega jefe de la firma en Estados Unidos, explicó que la relación precio-beneficio futura del índice cayó 4,4 puntos en los 12 meses hasta octubre. El indicador pasó de 23,2 veces a 18,8 veces, lo que refleja que los inversores están dispuestos a pagar menos por los beneficios que esperan obtener de las empresas.
Una señal que apareció pocas veces en los últimos 40 años
El dato resulta llamativo por su escasa frecuencia. Según el análisis de NDR, una caída de esta magnitud solo se produjo seis veces desde 1983. En cinco de esos episodios, Estados Unidos atravesaba una recesión o el mercado estaba inmerso en una nueva fase bajista después de haberse recuperado de una corrección anterior.
Esto no significa que la economía estadounidense esté a las puertas de una recesión. La evolución de las valoraciones bursátiles no es un indicador suficiente para anticipar por sí solo una contracción. Sin embargo, sí muestra que el mercado está revisando sus expectativas de crecimiento y que el optimismo que dominó buena parte del último ciclo empieza a moderarse.
Clissold también destacó un elemento particular del escenario actual. Los inversores ya no solo se preguntan cuánto puede crecer el negocio de la inteligencia artificial, sino también qué ocurriría si las inversiones multimillonarias del sector no generan los beneficios esperados.
La preocupación tiene fundamento económico. La expansión de la IA impulsa la construcción de centros de datos, la demanda de semiconductores y el gasto de las grandes tecnológicas. Si ese ciclo se frena, el impacto podría trasladarse a numerosos sectores y reducir una de las principales fuentes de crecimiento de Estados Unidos.
Oxford Economics advierte sobre el riesgo de la inteligencia artificial
Adam Slater, economista de Oxford Economics, también puso el foco en esta dependencia. Según sus estimaciones, la inversión relacionada con la inteligencia artificial aportó aproximadamente un tercio del crecimiento económico estadounidense durante 2025 y 2026.
El problema, según el especialista, es que el crecimiento de fondo de las economías avanzadas sigue siendo débil. Por eso, una desaceleración importante del negocio de la IA podría tener consecuencias mucho mayores de las que tendría en una economía con más motores de crecimiento.
En declaraciones recogidas por Reuters, Slater advirtió que una caída significativa del auge de la inteligencia artificial elevaría considerablemente el riesgo de recesión en las economías desarrolladas.
El escenario preocupa especialmente por el peso que tienen las grandes tecnológicas en los índices bursátiles. Una corrección de sus acciones podría afectar al S&P 500 y al Nasdaq, pero también deteriorar la confianza de los inversores y frenar decisiones de inversión empresarial.
Peter Schiff anticipa un escenario todavía más grave
El economista Peter Schiff fue mucho más contundente en su diagnóstico. El conocido defensor del oro considera que Estados Unidos se encamina hacia una recesión que podría provocar fuertes caídas en las bolsas y el mercado inmobiliario, además de cierres de empresas y despidos masivos.
En una publicación reciente, Schiff sostuvo que la pérdida de riqueza y empleo terminaría golpeando el consumo y el producto interior bruto. También planteó que la Reserva Federal podría verse obligada a abandonar una política monetaria restrictiva y recurrir a estímulos para sostener la economía.
Su advertencia va más allá. Schiff considera que una respuesta basada en un mayor gasto público y expansión monetaria podría debilitar el dólar, alimentar la inflación y agravar los problemas de deuda de Estados Unidos. En ese contexto, cree que el oro sería uno de los principales activos refugio.
Su escenario es mucho más extremo que el planteado por Ned Davis Research y Oxford Economics. Conviene tomarlo como una opinión bajista, no como una previsión consensuada entre los principales analistas.
Por ahora, no existe una fecha concreta para la próxima recesión estadounidense. La señal de NDR y las advertencias sobre la inversión en IA apuntan a una vulnerabilidad que merece atención, pero todavía no demuestran que la economía vaya a entrar en contracción. La gran incógnita será si el gasto tecnológico consigue convertirse en beneficios reales o si las expectativas terminarán superando a los resultados.













