PUNTOS IMPORTANTES:
- Estados Unidos prepara nuevos contactos con Rusia y Ucrania, mientras Volodímir Zelenski espera que representantes estadounidenses se reúnan con funcionarios de ambos países en los próximos días para intentar reactivar las negociaciones de paz.
- Washington enfrenta simultáneamente la crisis con Irán, donde Pakistán, Qatar y Omán mantienen canales diplomáticos con ambas partes para reducir las tensiones y buscar una salida al enfrentamiento.
- Los dos procesos siguen rodeados de importantes obstáculos: Moscú y Kyiv mantienen profundas diferencias territoriales y de seguridad, mientras la crisis iraní continúa afectando el estrecho de Ormuz y mantiene presión sobre los precios internacionales del petróleo.
Estados Unidos vuelve a apostar por la diplomacia en dos de los conflictos geopolíticos más importantes del momento. Mientras Washington intenta generar un nuevo impulso en las negociaciones entre Rusia y Ucrania, Pakistán, Qatar y Omán trabajan paralelamente como intermediarios para reducir las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, señaló que representantes estadounidenses podrían reunirse con funcionarios tanto de Ucrania como de Rusia durante los próximos días y aseguró que ya se han discutido fechas preliminares.
Según Reuters, los enviados de Donald Trump Steve Witkoff y Jared Kushner podrían viajar a Moscú y Kyiv durante el fin de semana. Rusia todavía no había confirmado formalmente esas visitas en el momento del reporte.
Vladímir Putin, sin embargo, afirmó esta semana que todavía considera posible alcanzar una solución negociada al conflicto.
Rusia y Ucrania continúan muy alejadas
La reactivación de los contactos diplomáticos no significa que las principales diferencias hayan desaparecido.
Rusia continúa reclamando concesiones relacionadas con los territorios ocupados y mantiene su oposición a una eventual incorporación de Ucrania a la OTAN. Kyiv rechaza estas condiciones.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, también ha advertido que todavía no existen las condiciones necesarias para alcanzar un acuerdo, mostrando la distancia que separa las posiciones de ambos gobiernos.
Mientras continúan los contactos diplomáticos, tampoco se han detenido las operaciones militares. Ataques rusos volvieron a provocar víctimas civiles en Ucrania, mientras drones ucranianos continuaron atacando infraestructura energética dentro de Rusia.
Ambos países llegan así a cualquier eventual negociación intentando mantener o mejorar simultáneamente su posición militar.
Pakistán, Qatar y Omán buscan reducir la tensión con Irán
Washington enfrenta al mismo tiempo otro desafío diplomático de gran importancia.
Pakistán, Qatar y Omán mantienen contactos con Estados Unidos e Irán para intentar reducir las tensiones y encontrar una salida negociada a la confrontación.
Pakistán confirmó públicamente su participación en estos esfuerzos. Su Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que la visita del mariscal de campo Asim Munir a Teherán el 25 de agosto formó parte de los intentos por terminar el enfrentamiento entre Washington y Teherán y conseguir la reapertura del estrecho de Ormuz.
Posteriormente se produjeron contactos de alto nivel relacionados con Qatar y Omán, dos países que han desempeñado anteriormente funciones de intermediación entre Estados Unidos e Irán.
Qatar, en particular, ya había participado en conversaciones indirectas mediante la recepción de delegaciones estadounidenses e iraníes separadas y la colaboración con mediadores pakistaníes.
El estrecho de Ormuz aumenta la importancia económica de la negociación
A diferencia del conflicto ucraniano, la crisis con Irán tiene además un mecanismo particularmente rápido para trasladarse a los mercados internacionales.
Los enfrentamientos y las interrupciones del transporte alrededor del estrecho de Ormuz han contribuido a impulsar el petróleo Brent por encima de los 95 USD por barril, según el reporte.
La importancia del estrecho para el comercio energético mundial significa que una nueva escalada podría traducirse rápidamente en mayores precios del petróleo y, posteriormente, incrementar las presiones inflacionarias sobre diferentes economías.
Esto convierte la negociación con Irán no solamente en un asunto militar y diplomático, sino también en un problema económico para la administración Trump.
Dos negociaciones con consecuencias globales
Washington enfrenta así dos procesos diplomáticos diferentes pero conectados por sus posibles efectos sobre la seguridad y los mercados.
Un eventual avance entre Rusia y Ucrania podría disminuir parte del riesgo geopolítico que ha afectado durante años a Europa y a los mercados energéticos. Al mismo tiempo, una escalada entre Estados Unidos e Irán podría generar nuevas perturbaciones a través del estrecho de Ormuz, contrarrestando parte de ese alivio.
Para Trump, el desafío será demostrar que Washington puede impulsar simultáneamente un acercamiento entre Moscú y Kyiv y evitar que el enfrentamiento con Teherán continúe escalando.
Por ahora, el regreso de los contactos diplomáticos representa una señal de movimiento, pero no todavía un avance definitivo: Rusia y Ucrania permanecen lejos de un acuerdo, mientras los esfuerzos de Pakistán, Qatar y Omán todavía deben traducirse en una reducción concreta de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.












