PUNTOS IMPORTANTES:
- El analista Dan Ives cree que la caída tecnológica es exagerada y ve una oportunidad en acciones de software.
- Microsoft, Palantir, CrowdStrike, Snowflake y Salesforce concentran su apuesta por su integración profunda y adaptación a la IA.
- El Nasdaq registra una pérdida de 2,5% desde que comenzó el año.
El sector del software atraviesa uno de esos momentos incómodos que ponen a prueba la convicción de los inversores. Caídas rápidas, titulares alarmistas y una sensación generalizada de que la inteligencia artificial podría dejar obsoleto todo lo que vino antes.
En ese contexto, Dan Ives, uno de los analistas más seguidos de Wall Street, decidió ir a contramano y hablar sin rodeos de lo que definió como un “Armagedón del software” claramente sobredimensionado.
Desde Wedbush, Ives sostiene que el mercado está castigando al sector como si se enfrentara a una amenaza existencial inmediata. Para él, ese escenario no solo es exagerado, sino que abre una ventana interesante para posicionarse en compañías que siguen siendo estructurales dentro del ecosistema tecnológico.
El miedo a la IA y una reacción que se fue de escala
La venta masiva de acciones de software no es nueva, pero se aceleró con fuerza en las últimas semanas. El detonante fue el avance de nuevas herramientas de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas legales, financieras y de marketing de forma autónoma. La actualización del agente Claude Cowork, desarrollado por Anthropic, volvió a encender el temor de que el modelo tradicional de software como servicio quede rápidamente desplazado.
Para Ives, esa lectura es incompleta. Reconoce que la IA representa un desafío real en el corto plazo, pero no cree que las empresas estén listas para dar un salto brusco y abandonar sistemas que llevan años integrándose en sus operaciones. “Muchas compañías no van a poner en riesgo sus datos críticos solo para subirse antes a la ola de la IA”, escribió el analista en un informe reciente.
El punto central es la fricción. Migrar infraestructura, reorganizar bases de datos y garantizar seguridad no es un proceso simple ni rápido. Ahí es donde el relato apocalíptico empieza a perder fuerza.
Cinco acciones de software para apostar en 2026
En medio de este clima, Ives identificó cinco acciones que, a su juicio, concentran lo mejor del sector y están siendo castigadas de forma indiscriminada. Microsoft (MSFT), Palantir (PLTR), CrowdStrike (CRWD), Snowflake (SNOW) y Salesforce (CRM) aparecen como los grandes beneficiarios cuando el mercado empiece a diferenciar entre hype y realidad.
El argumento es pragmático. Estas compañías no solo tienen clientes profundamente integrados, sino que además están incorporando inteligencia artificial dentro de sus propios productos. No compiten contra la IA, sino que la están absorbiendo como parte de su oferta.
Ives fue especialmente crítico con la idea de que nuevos actores como Anthropic u OpenAI puedan reemplazar de forma directa a los grandes proveedores de software empresarial. Según su análisis, hoy no cuentan con la capacidad necesaria para gestionar volúmenes masivos de datos corporativos ni para garantizar la protección de estructuras críticas frente a ciberataques.
Para invertir en dichas acciones es posible hacerlo en una plataforma seria y confiable: Quantfury. Para más información ingresar aquí.
Caídas fuertes, pero no definitivas
El castigo bursátil fue severo. Las acciones recomendadas por Wedbush acumularon retrocesos de entre 9% y 19% solo en la última semana, y pérdidas que van del 19% al 29% en lo que va de 2026. Para muchos inversores, estas cifras refuerzan el miedo. Para Ives, en cambio, reflejan una sobrerreacción clásica de mercado.
Su tesis es que el software empresarial no desaparece de la noche a la mañana. Cambia, se adapta y evoluciona. Y en ese proceso, los líderes consolidados suelen tener ventaja frente a los recién llegados, incluso en un entorno dominado por la inteligencia artificial.
Mientras el mercado debate si la IA es una amenaza o una aliada, el analista apuesta a que, una vez que baje la espuma, el foco volverá a ponerse en modelos de negocio probados, contratos de largo plazo y relaciones con clientes que no se rompen con un simple update tecnológico.














