PUNTOS IMPORTANTES:
- El desplome reciente borró cientos de miles de millones de dólares y reactivó el debate sobre cómo actuar en mercados en caída. ¿Qué dice Kiyosaki?
- Kiyosaki insiste en que las correcciones funcionan como rebajas para quien piensa a largo plazo.
- El inicio de 2026 deja un escenario ambiguo, con activos tradicionales y de riesgo moviéndose de forma inusual y muy volátil.
Robert Kiyosaki vuelve a escena justo cuando los mercados atraviesan uno de esos momentos que ponen a prueba la convicción de cualquier inversor. El autor de Padre rico, padre pobre, habitual defensor de las criptomonedas y de las materias primas, reaccionó a la fuerte corrección que sacude al sector con un mensaje tan simple como provocador.
El 2 de febrero, Kiyosaki utilizó su cuenta en X para reflexionar sobre lo que, a su juicio, separa a la gente rica de la gente pobre. No habló de gráficos complejos ni de indicadores técnicos. Optó por una comparación cotidiana: cuando un supermercado ofrece descuentos, la mayoría corre a aprovecharlos. Sin embargo, cuando los mercados financieros entran en rebajas, el comportamiento suele ser el opuesto.
Según su lectura, la reciente caída no debería interpretarse como un colapso definitivo, sino como una venta masiva que abre oportunidades. En pocas semanas, el mercado cripto perdió alrededor de 700.000 millones de dólares desde el máximo del 14 de enero, mientras que el ajuste en metales como el oro y la plata también fue severo, con cifras que el propio Kiyosaki estimó en billones de dólares. Para él, ese movimiento plantea una pregunta incómoda: actuar como consumidor oportunista o como inversor paralizado por el miedo.
Cuando el miedo domina al mercado
Más allá del tono directo que caracteriza al inversor estadounidense, su planteo no resulta especialmente novedoso dentro del mundo financiero. La historia demuestra que muchas de las grandes fortunas se construyeron comprando en momentos de pánico, cuando los precios reflejan más temor que fundamentos.
Un ejemplo sencillo ayuda a entenderlo. Quien invirtió 1.000 USD en Bitcoin a finales de 2022, cuando rondaba los 15.000 USD, obtuvo un resultado muy distinto al de quien entró cerca de los máximos de 2021, por encima de los 60.000 USD. El momento de entrada, en mercados volátiles, suele ser tan importante como la elección del activo.
Eso no significa que el camino sea sencillo. Incluso activos con fama de resilientes pueden tardar años en recuperar niveles previos. En ese proceso, muchos inversores se ven forzados a vender antes de tiempo, ya sea por necesidad de liquidez o por desgaste emocional.
Un escenario especialmente delicado en 2026
El contexto actual añade una capa extra de complejidad. A comienzos de 2026, el comportamiento de Bitcoin sugiere que el clásico ciclo de cuatro años podría haberse alterado. No hay señales claras de dónde se ubicará el próximo máximo ni de cuándo podría llegar el suelo definitivo del ciclo.
Los llamados refugios seguros tampoco ofrecen certezas absolutas. Oro y plata mantienen una narrativa de largo plazo sólida, respaldada por siglos de confianza y por la desconfianza creciente hacia las monedas fiduciarias. Sin embargo, su reciente comportamiento, moviéndose en la misma dirección que activos de mayor riesgo antes de corregir con fuerza, despierta dudas sobre la salud general del sistema financiero.
Lo más desconcertante es la sensación de que la economía muestra señales contradictorias. Algunos indicadores apuntan a fortaleza, mientras otros sugieren fragilidad. En este escenario, la recomendación implícita de Kiyosaki no es una receta mágica, sino una invitación a pensar a largo plazo y a decidir con frialdad si una caída representa una amenaza… o una oportunidad.













