PUNTOS IMPORTANTES:
- El oro superó los 4.850 USD y volvió a marcar un récord en medio de tensiones geopolíticas y temores comerciales.
- Bancos y analistas comenzaron a cambiar los precios objetivos del metal amarillo.
- Cabe destacar que la demanda ya no viene solo de bancos centrales, sino también de grandes inversores privados que buscan refugio fuera del dólar.
El oro volvió a hacer historia y superó los 4.850 USD este miércoles, un nuevo máximo que no pasó desapercibido en los mercados. La subida se dio en un contexto cargado de tensión, con amenazas arancelarias desde la Casa Blanca vinculadas a Groenlandia y el fantasma de una nueva guerra comercial global ganando protagonismo.
El movimiento no fue aislado ni improvisado. Tras un 2025 excepcional, el oro arrancó 2026 con la misma inercia positiva, sostenido por un cóctel que ya resulta familiar para los inversores: incertidumbre política, tipos reales a la baja y una búsqueda cada vez más clara de alternativas al dólar. Todo eso volvió a colocar al lingote en el centro de la escena financiera.
Oro: el mercado empieza a pensar en cifras mayores
El nuevo récord reavivó una pregunta que empieza a escucharse con más frecuencia en los despachos de inversión: hasta dónde puede llegar el precio del oro. Las previsiones se han vuelto progresivamente más ambiciosas.
Analistas consultados por la London Bullion Market Association ya apuntan a niveles por encima de los 5.000 USD este mismo año, apoyados en la expectativa de una Reserva Federal más flexible y en la continuidad de las compras de bancos centrales.
Algunos van bastante más allá. Julia Du, estratega senior de materias primas en ICBC Standard Bank, considera que el metal podría escalar hasta los 7.150 USD si se mantienen las actuales condiciones macroeconómicas y geopolíticas. No es una proyección menor y refleja hasta qué punto el mercado ha cambiado de tono.
Goldman Sachs también reforzó su visión positiva. Para el banco estadounidense, el oro sigue siendo su apuesta de mayor convicción dentro de las materias primas. Su escenario base sitúa el precio en torno a los 4.900 USD hacia finales de año, impulsado por un giro clave en el perfil de los compradores.
Según explicó Daan Struyven, codirector global de investigación en materias primas del banco, el rally comenzó con una fuerte demanda de bancos centrales en 2023 y 2024, pero se aceleró en 2025 con la entrada decidida del sector privado. Fondos de cobertura, gestoras de activos, patrimonios familiares y planes de pensiones empezaron a ganar peso, algo que también se refleja en las crecientes entradas en ETF respaldados por oro.
Geopolítica, metales críticos y un ciclo que no parece agotado
Para muchos analistas, el contexto político sigue siendo el gran motor del mercado. Nicky Shiels, directora de estrategia de metales en MKS PAMP, cree que este ciclo no tiene el aspecto de un pico especulativo clásico. En su escenario, el oro podría alcanzar los 5.400 USD en 2026, lo que implicaría una subida interanual cercana al 30%.
Shiels recordó que 2025 fue un año excepcional para los metales preciosos, con movimientos que rara vez se repiten. Aun así, descartó que el mercado esté ante un techo abrupto. Más bien lo definió como una tendencia estructural, sostenida por una creciente necesidad global de asegurar metales y materias primas estratégicas.
Las fricciones internacionales tampoco ayudan a enfriar el entusiasmo. Los movimientos de Estados Unidos en Venezuela y su presión sobre Groenlandia añadieron nuevas capas de incertidumbre, reforzando la idea de que el oro sigue siendo una póliza de seguro en un mundo cada vez más fragmentado.










