PUNTOS IMPORTANTES:
- Una acción farmacéutica se disparó casi 120% en la apertura del mercado luego de anunciar resultados positivos de fase 3 para su vacuna personalizada contra el cáncer.
- Se trata de Moderna, quien además estudia llevar esta tecnología de ARNm personalizada a otros tipos de cáncer.
- La combinación con Keytruda, un medicamento de la empresa Merck, logró reducir la recurrencia del melanoma y el riesgo de que la enfermedad se propagara en pacientes de alto riesgo.
Moderna (MRNA) acaba de recibir el impulso que llevaba meses esperando. La farmacéutica y Merck (MRK) anunciaron este miércoles resultados positivos de fase 3 para su vacuna personalizada contra el cáncer, y la reacción de Wall Street fue inmediata.
Las acciones de Moderna llegaron a dispararse cerca de un 120% en la apertura del mercado, mientras Merck avanzaba más de un 11%. El movimiento refleja hasta qué punto el mercado considera importante el resultado para el futuro de ambas compañías.
El tratamiento, conocido como intismeran autogene, combina una vacuna de ARNm diseñada específicamente para cada paciente con Keytruda, el exitoso medicamento contra el cáncer de Merck.
El ensayo de fase 3 incluyó a 1.137 pacientes con melanoma de alto riesgo que habían pasado previamente por una cirugía para eliminar el tumor. La combinación logró cumplir su objetivo principal al prolongar significativamente el tiempo sin que el cáncer volviera a aparecer. También alcanzó el objetivo secundario de reducir el riesgo de que la enfermedad se extendiera a otras partes del organismo.
La apuesta de Moderna va mucho más allá del melanoma
Lo que está detrás de la espectacular reacción de Moderna no es solamente un nuevo tratamiento para el melanoma. El resultado supone una validación importante de una tecnología que la compañía lleva años desarrollando y que podría utilizarse contra diferentes tipos de tumores.
La idea es diferente a la de una vacuna tradicional. Los investigadores analizan las mutaciones específicas del tumor de cada paciente y utilizan esa información para fabricar una vacuna personalizada que ayude al sistema inmunitario a reconocer las células cancerosas.
Los datos anteriores ya habían mostrado resultados alentadores. En el seguimiento de cinco años del estudio de fase 2b, publicado en junio, la combinación había reducido un 49% el riesgo de recurrencia o muerte y un 59% el riesgo de metástasis o muerte frente a Keytruda por sí solo.
Ahora, el resultado positivo en fase 3 abre la puerta a que Moderna y Merck avancen hacia las solicitudes regulatorias, aunque todavía deberán presentarse los datos completos y superar el proceso de revisión de las autoridades.
Además, las compañías están estudiando esta tecnología en otros tumores, entre ellos cáncer de pulmón, vejiga y riñón.
Para Moderna, el momento es especialmente relevante. La compañía había sufrido una fuerte pérdida de valor después del desplome de los ingresos relacionados con sus vacunas contra la COVID-19. Un tratamiento contra el cáncer con potencial comercial importante podría cambiar de nuevo la percepción de los inversores sobre la empresa.
La bolsa ya está anticipando ese posible cambio. El desafío ahora será demostrar que los resultados iniciales pueden convertirse en un medicamento aprobado y, posteriormente, en un negocio capaz de generar miles de millones en ingresos.














