PUNTOS IMPORTANTES:
- Kiyosaki cree que este metal ya no es solo un refugio, sino un activo estratégico para la economía del futuro.
- El inversor sostiene que el precio de la plata podría subir con fuerza antes de que termine 2026.
- Según el autor, la plata aumentará por los tipos más bajos, tensiones geopolíticas y la transición energética.
Robert Kiyosaki no suele pasar desapercibido cuando habla de dinero. El autor de Padre rico, padre pobre, seguido por millones de inversores en todo el mundo, volvió a sacudir el mercado con una nueva previsión que reavivó el interés por la plata y encendió la conversación en redes financieras.
En una publicación realizada a finales de enero, Kiyosaki insistió en una idea que repite desde hace tiempo: los metales preciosos han funcionado como dinero durante miles de años y, en el contexto actual, la plata estaría ocupando un rol similar al que tuvo el hierro durante la Revolución Industrial.
De metal olvidado a pieza clave del nuevo ciclo
Para sostener su argumento, el inversor puso el foco en la evolución histórica del precio. Recordó que en 1990 la onza de plata se negociaba en torno a 5 USD. Hoy, ya entrado 2026, el metal ronda los 93 USD por onza. Para Kiyosaki, este salto no es casualidad ni fruto de una moda pasajera.
Según su visión, la plata dejó de ser solo un activo refugio o un instrumento monetario alternativo. Con el avance de la transición energética y la digitalización de la economía, el metal se ha convertido en un insumo estratégico.
Su alta conductividad lo volvió esencial en paneles solares, vehículos eléctricos, semiconductores y sistemas de almacenamiento energético, sectores que siguen creciendo incluso en un contexto económico incierto.
Este cambio estructural ayuda a explicar por qué la plata acumuló una subida cercana al 30% en apenas unas semanas. A eso se suman otros factores de peso, como los recortes de tipos de interés por parte de varios bancos centrales y una geopolítica que sigue generando ruido y empuja a muchos inversores a buscar refugios tangibles.
En este contexto de fuerte volatilidad y movimientos acelerados en los metales, cada vez más inversores buscan operar plata y otros activos reales con precios spot transparentes y sin costes añadidos que distorsionen la rentabilidad. Plataformas como Quantfury permiten acceder a estos mercados sin comisiones de gestión ni spreads inflados, algo especialmente relevante cuando el timing y la ejecución precisa marcan la diferencia en ciclos tan sensibles como el actual.
Kiyosaki hizo una predicción interesante sobre la plata
Con este escenario de fondo, Kiyosaki lanzó su pronóstico más llamativo. Aseguró que la plata podría alcanzar los 200 USD por onza antes de que termine 2026.
Más allá de la cifra concreta, el mensaje apunta a algo más profundo. Para el escritor, el sistema financiero sigue apoyándose en monedas fiduciarias que pierden poder adquisitivo, mientras los activos reales recuperan protagonismo. En ese contexto, la plata aparece como un híbrido atractivo entre activo monetario y materia prima industrial.
Eso no significa que el camino vaya a ser lineal. Un giro inesperado en la política de tipos, una distensión de los conflictos internacionales o un enfriamiento del apetito especulativo podrían provocar correcciones bruscas. Incluso los defensores del metal reconocen que su volatilidad sigue siendo elevada.
Aun así, la narrativa alrededor de la plata cambió. De activo secundario pasó a ocupar un lugar central en el debate sobre el futuro del dinero, la energía y la tecnología. Y cuando Kiyosaki vuelve a hablar de ella, el mercado, le guste o no, escucha.
Kiyosaki proyecta que la plata podría alcanzar los 200 USD por onza hacia finales de 2026, desde niveles cercanos a 92 USD a comienzos de este año.
La plata combina una creciente demanda industrial ligada a energía renovable, vehículos eléctricos y semiconductores con su rol histórico como reserva de valor en un entorno de tipos más bajos e incertidumbre geopolítica.
Un giro al alza en las tasas de interés, una relajación de las tensiones geopolíticas o un enfriamiento de la demanda especulativa podrían provocar correcciones bruscas tras el fuerte rally reciente.











