PUNTOS IMPORTANTES:
- Oracle lideró el rebote tecnológico tras la venta masiva, impulsada por mejoras de recomendación y expectativas en cloud e IA.
- La inversión masiva en IA está impulsando el crecimiento tecnológico, pero también elevando el riesgo de volatilidad en bolsa.
- El mercado teme que el gasto récord del sector tarde años en traducirse en beneficios reales, lo que podría provocar nuevas correcciones.
La semana arrancó con un giro que sorprendió incluso a los inversores más curtidos. Tras días de ventas agresivas que borraron más de un billón de dólares en valor bursátil del sector tecnológico, algunas grandes compañías intentaron levantar cabeza.
Y en ese escenario, Oracle (ORCL) pasó de estar bajo presión a liderar el rebote, con subidas cercanas al 9% y llegando a superar el 11% en algunos momentos de la sesión.
El movimiento no llegó solo. Microsoft (MSFT) avanzó cerca del 2%, Nvidia (NVDA) subió alrededor del 3% y Meta (META) prácticamente no se movió. Alphabet (GOOGL) cedió cerca del 1% y Amazon (AMZN) volvió a sufrir con caídas cercanas al 2%. El mercado, en definitiva, siguió mostrando un pulso inestable, típico de los momentos en los que conviven expectativas de crecimiento brutal con miedo a una sobreinversión.
La inteligencia artificial empuja… pero también asusta a Wall Street
El trasfondo de esta montaña rusa sigue siendo el mismo. La carrera por dominar la inteligencia artificial está disparando el gasto de las grandes tecnológicas a niveles que hace apenas tres años parecían ciencia ficción.
Solo en el último trimestre, Amazon, Alphabet, Microsoft y Meta destinaron en conjunto unos 120.000 millones de dólares a inversión en infraestructura, centros de datos y desarrollo de IA. Las previsiones apuntan a que el gasto podría acercarse a los 700.000 millones de dólares en 2026, una cifra superior al PIB anual de economías como Emiratos Árabes Unidos o Singapur.
El mercado empezó a inquietarse porque ese ritmo obliga a las empresas a comprometer enormes cantidades de capital hoy sin una garantía clara de retorno inmediato. En el pasado, ciclos similares de inversión tecnológica generaron ganancias enormes, pero también episodios de burbujas.
Desde el sector, sin embargo, el mensaje sigue siendo optimista. Jensen Huang, CEO de Nvidia, defendió esta estrategia al afirmar en CNBC que la demanda de potencia de cálculo es “altísima” y que el gasto está plenamente justificado por la evolución del negocio.
Ese optimismo contrasta con el análisis más prudente de parte del mercado. Justin Post, analista de Bank of America, advirtió sobre una “potencial volatilidad bursátil” en medio de un contexto macro complicado, aunque reconoció que las compañías confían en poder absorber toda la capacidad que están construyendo.
Oracle y el efecto confianza del mercado
El caso de Oracle tuvo un factor extra. La mejora de recomendación por parte de DA Davidson actuó como catalizador directo de la subida. En momentos de incertidumbre, cualquier señal positiva de analistas suele tener un impacto amplificado.
Además, la compañía viene posicionándose como un actor cada vez más relevante en el negocio cloud vinculado a IA, compitiendo en nichos donde no siempre dominan los gigantes tradicionales. Eso está empezando a cambiar la percepción del mercado sobre su potencial de crecimiento.
Aun así, el contexto general sigue siendo delicado. Jim Reid, de Deutsche Bank, recordó que la semana anterior fue la peor para los “7 magníficos” desde abril, cuando las tensiones comerciales hundieron las bolsas y el grupo cayó un 4,66%.
Un mercado que quiere creer… pero con miedo a repetir errores del pasado
La sensación que domina ahora mismo en Wall Street es ambigua. Por un lado, nadie quiere quedarse fuera del mayor ciclo de innovación tecnológica desde internet. Por otro, el volumen de inversión genera vértigo.
Morgan Stanley resumió el sentimiento del sector apuntando que el crecimiento exponencial del uso de IA, el aumento del tráfico de datos y la expansión de centros de datos seguirán empujando al alza el gasto. Pero eso también implica que cualquier decepción en ingresos podría castigar con fuerza las valoraciones.
Históricamente, los grandes ciclos tecnológicos suelen atravesar fases de euforia, ajuste y consolidación antes de estabilizarse. Muchos inversores creen que el sector podría estar entrando en esa fase intermedia, donde los movimientos bruscos son la norma.
En este contexto, muchos inversores están priorizando plataformas que permitan reaccionar rápido a los movimientos del mercado y reducir fricciones operativas. Herramientas como Quantfury se están posicionando en ese segmento al ofrecer acceso a acciones e índices a precios en tiempo real, sin comisiones de gestión ni spreads añadidos, algo que empieza a ser especialmente valorado en escenarios donde cada punto de entrada o salida puede marcar la diferencia.
En el corto plazo, la pregunta ya no es si las tecnológicas seguirán invirtiendo. La duda real es si el mercado tendrá paciencia suficiente para esperar los resultados.
Subieron cerca de 11% tras una mejora de recomendación de DA Davidson y llegaron a superar 11% intradía. El rebote se dio después de una liquidación que borró más de 1 billón de dólares del sector.
El aumento agresivo del gasto en inteligencia artificial asustó al mercado tras anunciar inversiones cercanas a 120 000 millones de dólares en un solo trimestre. La proyección de hasta 700 000 millones de dólares en 2026 elevó el temor a sobreinversión.
Se espera más volatilidad mientras el mercado evalúa si la demanda de IA justifica el gasto récord en infraestructura. Si los ingresos de nube aceleran, las valoraciones podrían estabilizarse; si no, el sector podría enfrentar nuevas correcciones.













