PUNTOS IMPORTANTES:
- Las acciones de SpaceX cayeron más del 12% pese a presentar unos resultados mejores de lo esperado.
- Wall Street mantiene una visión mayoritariamente alcista y varias firmas conservan precios objetivo entre 200 USD y 300 USD por acción.
- Los analistas creen que el gran reto será demostrar que las multimillonarias inversiones en inteligencia artificial se traducirán en un fuerte crecimiento de beneficios en los próximos años.
SpaceX (SPCX) sorprendió al mercado con un sólido primer informe trimestral como empresa cotizada. La compañía superó las previsiones de ingresos y redujo las pérdidas esperadas, pero eso no evitó que sus acciones se desplomaran más de un 12% tras la publicación de los resultados.
El motivo fue claro. Los inversores centraron su atención en el fuerte incremento del gasto en inteligencia artificial, centros de datos y el desarrollo de Starlink y Starship. Sin embargo, lejos de cambiar su visión, la mayoría de las grandes firmas de Wall Street mantuvieron una postura optimista y consideran que la caída puede representar una oportunidad de compra.
Wall Street sigue confiando en SpaceX pese al desplome bursátil
La empresa dirigida por Elon Musk registró unos ingresos de 7.810 millones de dólares, por encima de los 6.930 millones de dólares que esperaba el consenso del mercado. Además, perdió 0,09 USD por acción, un resultado mejor que los 0,26 USD negativos previstos.
Aun así, el mercado castigó el incremento de las inversiones. Solo en el primer semestre, SpaceX destinó más de 23.000 millones de dólares a proyectos vinculados con inteligencia artificial e infraestructura, muy por encima de los 3.300 millones de dólares del mismo periodo del año anterior.
Pese a esa reacción, varios bancos consideran que el mercado está mirando demasiado el corto plazo.
La mayoría de los analistas ve potencial alcista
Bank of America reiteró su recomendación de compra y fijó un precio objetivo de 235 USD por acción. El analista Ronald Epstein destacó que la empresa «superó las expectativas en ingresos y rentabilidad» y aseguró que la evolución del negocio fue «constructiva». Según la firma, el mercado sigue preocupado por el elevado gasto y por la velocidad con la que SpaceX monetizará sus inversiones en IA y Starlink, aunque creen que el posicionamiento de la compañía es cada vez más sólido.
Morgan Stanley fue incluso más optimista y mantuvo un precio objetivo de 300 USD. La entidad cree que las previsiones actuales siguen siendo conservadoras y que, si la demanda de infraestructura de IA continúa creciendo, los ingresos podrían superar ampliamente las estimaciones actuales.
JPMorgan también reforzó su visión positiva y elevó su objetivo hasta 240 USD. La entidad destacó que SpaceX está acelerando el desarrollo de centros de datos gracias a su experiencia en ingeniería y reveló que la empresa habría firmado un importante contrato de servicios en la nube que podría aportar miles de millones de dólares en ingresos adicionales durante los próximos meses.
En Deutsche Bank mantienen su recomendación de compra con un objetivo de 235 USD. Sus analistas consideran que la inteligencia artificial está acelerando el crecimiento de la compañía y que el camino hacia unos ingresos anuales superiores a los 100.000 millones de dólares podría llegar antes de lo previsto.
Goldman Sachs, Citi, UBS y Wells Fargo también conservaron sus recomendaciones positivas, aunque coincidieron en un punto: las acciones podrían seguir mostrando una elevada volatilidad mientras el mercado evalúa si el enorme gasto actual termina convirtiéndose en mayores beneficios en los próximos años.
El debate ya no pasa por los resultados
La gran discusión en Wall Street dejó de ser si SpaceX está creciendo. Los resultados demostraron que el negocio mantiene un fuerte impulso.
La incógnita ahora es cuánto tiempo tardará la empresa en rentabilizar las inversiones multimillonarias que está realizando en inteligencia artificial, computación, Starlink y Starship.
Por el momento, la mayoría de los analistas sigue apostando porque esas inversiones acabarán impulsando los ingresos y justificando valoraciones mucho más altas, incluso después del fuerte retroceso sufrido por las acciones.














