PUNTOS IMPORTANTES:
- Las acciones brasileñas negociadas en Wall Street se desplomaron en el premercado tras la victoria de Lula frente a Flávio Bolsonaro, con fuertes pérdidas en bancos y fintechs.
- Petrobras, Nubank, Bradesco e Itaú estuvieron entre los grandes afectados, mientras el ETF EWZ llegó a caer más de un 26%.
- El temor a un deterioro fiscal, una deuda pública elevada y un real más débil alimenta la incertidumbre sobre las perspectivas de la Bolsa brasileña.
Las acciones brasileñas que cotizan en Wall Street sufren un auténtico terremoto después de que Luiz Inácio Lula da Silva lograra la reelección y derrotara a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta presidencial. El resultado sorprendió a inversores que habían apostado por un cambio político y provocó fuertes ventas en bancos, compañías financieras y grandes empresas del país.
En las operaciones previas a la apertura del mercado estadounidense, Petrobras (PBR) llegó a caer alrededor de un 23%, mientras que Nubank (NU), Bradesco (BBD) e Itaú Unibanco (ITUB) registraron pérdidas de entre el 20% y el 29%, según las cotizaciones recogidas durante la mañana del lunes. El ETF iShares MSCI Brazil (EWZ), una referencia para seguir la evolución de la Bolsa brasileña desde Estados Unidos, también llegó a desplomarse más de un 26%.
La presión no se limitó a estas tres compañías. XP, PagSeguro y Stone también sufrieron fuertes retrocesos, en una señal de que los inversores estaban reduciendo su exposición a los activos brasileños de forma generalizada. La incertidumbre sobre los tipos de interés, el crédito y la evolución del real añade presión a las entidades financieras y a las empresas más sensibles a las condiciones económicas locales.
La magnitud del movimiento refleja el cambio de expectativas tras las elecciones. En las últimas semanas, el mercado había ganado terreno ante la posibilidad de una victoria de Flávio Bolsonaro, a quien los inversores asociaban con una agenda más favorable al ajuste fiscal y a las reformas económicas. La victoria de Lula obligó a revisar esas apuestas de forma abrupta.
El temor de Wall Street está en las cuentas públicas
El mercado no está reaccionando únicamente al resultado electoral, sino a lo que puede implicar para la política económica de Brasil durante los próximos cuatro años. La principal preocupación gira en torno a la capacidad del Gobierno para controlar el déficit, estabilizar la deuda y generar confianza entre los inversores.
La deuda pública brasileña supera el 82% del producto interior bruto, según los datos recogidos por Reuters. El equipo económico de Lula ha planteado alcanzar un superávit primario cercano al 1,3% del PIB en 2030, pero los inversores quieren conocer cómo se concretará ese objetivo y qué medidas se aplicarán para contener el gasto.
Si aumenta la percepción de riesgo fiscal, el mercado puede exigir mayores rendimientos para financiar al Estado brasileño. Eso encarecería el crédito, podría mantener elevados los tipos de interés y presionaría las valoraciones de las empresas cotizadas.
También está en juego el comportamiento del real. Los contratos de futuros de la moneda brasileña llegaron a caer más de un 10% frente al dólar, otra señal del nerviosismo que se apoderó de los mercados tras conocerse el resultado.
No todas las acciones brasileñas caen igual
Aunque el castigo fue generalizado, algunas empresas con una mayor exposición internacional resistieron mejor. Vale (VALE), vinculada al negocio minero, y Embraer (EMBJ), fabricante de aviones, registraron descensos mucho más moderados que los bancos y las fintech en las primeras operaciones.
La diferencia está, en parte, en sus fuentes de ingresos. Las compañías exportadoras pueden beneficiarse de un real más débil, ya que una parte de sus ventas se genera en divisas extranjeras. Sin embargo, esa ventaja no las blinda frente a una retirada generalizada de los inversores de los activos brasileños.
La atención se traslada ahora a la apertura de la Bolsa de São Paulo y a las primeras señales que dé Lula sobre su equipo económico y sus prioridades fiscales. Hasta entonces, las fuertes caídas de Petrobras, Nubank, Bradesco e Itaú muestran hasta qué punto los mercados habían descontado un desenlace electoral diferente.














