PUNTOS IMPORTANTES:
- La cotización del yen ofrece una oportunidad defensiva al acercarse a las 160 unidades tras compras históricas de divisas.
- La facilidad de recompra apuntala la facturación futura permitiendo obtener dólares sin necesidad de vender bonos en el mercado.
- La rotación de activos sostiene márgenes de rentabilidad protegidos ante un eventual ajuste en las tasas del banco central nipón.
Las sostenidas presiones vendedoras sobre el yen llevaron a la divisa asiática a cotizar en los 159,17 niveles por dólar, aproximándose al umbral crítico de 160 unidades que podría detonar una nueva intervención conjunta en los mercados financieros.
Esta devaluación paulatina borró la mitad de las ganancias obtenidas tras la inyección récord de 53.000 millones de dólares ejecutada a finales de julio, cuando el Ministerio de Finanzas colaboró por primera vez desde 1998 con el Tesoro estadounidense.
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Marco Casiraghi, estratega en Evercore ISI (EVR), analizó este ajuste al señalar que:
«La renovada debilidad del yen no parece particularmente sorprendente, ya que el impacto de la intervención tiende a ser de corta duración sin cambios en los fundamentos»
Detallando las implicaciones de esta velocidad de depreciación, el especialista advirtió que la caída:
«Intensifica las preguntas sobre si Estados Unidos y Japón darán seguimiento a su compromiso de respaldarlo y cómo lo harán»
Expectativas de tasas de interés y el desmonte del carry trade internacional
Métricas clave del mercado cambiario e intervención del yen
- Nivel de cotización de la divisa nipona: La tasa de cambio del billete verde frente a la moneda asiática cotizó en 159,17 unidades.
- Monto acumulado del carry trade: Los informes de liquidación internacional estiman posiciones apalancadas entre 1,3 billones y 1,7 billonesde dólares.
- Rendimiento del bono estadounidense a 10 años: La tasa de la deuda soberana norteamericana alcanzó un máximo del 4,73%.
Proyecciones para el mes de septiembre anticipan un incremento de un cuarto de punto en las tasas del Bank of Japan para contener la inflación derivada del encarecimiento del petróleo por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Si bien las autoridades monetarias estadounidenses también debaten nuevos ajustes debido a la tensión en el Estrecho de Ormuz, la conservación de los diferenciales de tasa mantendrá los incentivos para extender las operaciones de carry trade.
Estadísticas del Banco de Pagos Internacionales calculan que este mecanismo de endeudamiento en moneda japonesa para adquirir activos en dólares moviliza entre 1,3 billones y 1,7 billones de dólares en el mercado financiero global.
Un desmonte apresurado de estas posiciones apalancadas traería graves consecuencias para la renta variable, emulando la corrección de 2024donde una apreciación del 3% provocó el mayor desplome bursátil en Tokio desde 1987.
El impacto en los bonos del Tesoro y las facilidades de liquidez de la Reserva Federal
Riesgos adicionales se trasladan al mercado de deuda soberana norteamericano, donde la tasa del bono del Tesoro a 10 años sumó 30 puntos básicos para tocar un máximo de 4,73% en medio de tensiones fiscales.
Como principal tenedor extranjero de deuda estadounidense con 1,4 billones de dólares en sus reservas, la necesidad de financiar la compra de su divisa obliga a Tokio a vender bonos, empujando los rendimientos al alza.
Para mitigar esta presión sobre la renta fija, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, expandió la facilidad de recompra de la Reserva Federal, permitiendo depositar activos sin venderlos para obtener la liquidez requerida en bolsa.
Respaldando esta medida de liquidez, el funcionario estadounidense sentenció que «alentaremos a que se amplíe en los próximos meses«, confirmando su apoyo a las acciones monetarias decididas para corregir la subvaluación del yen.
FAQs
La moneda japonesa retrocedió hasta las 159,17 unidades por dólar, borrando la mitad de las ganancias obtenidas tras la reciente inyección conjunta de julio. Por consiguiente, los analistas señalan que las intervenciones cambiarias tienen un impacto de corta duración si no se modifican los diferenciales fundamentales de las tasas de interés.
El mecanismo de endeudamiento en moneda japonesa para adquirir activos en dólares moviliza entre 1,3 billones y 1,7 billones de dólares en el sistema financiero global. En consecuencia, un desmonte apresurado de estas posiciones apalancadas provocaría severas caídas en la renta variable, emulando el desplome bursátil sufrido en Tokio en 2024.
La necesidad de liquidar bonos del Tesoro por parte de Tokio para financiar su divisa empujó la tasa estadounidense a 10 años hasta un máximo del 4,73%. Para mitigar esta presión en la renta fija, el secretario Scott Bessent expandió la facilidad de recompra de la Reserva Federal, permitiendo a Japón obtener dólares usando sus 1,4 billones en reservas como garantía sin vender los títulos.
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