PUNTOS IMPORTANTES:
- Steve Hanke advirtió que la Reserva Federal habría cedido en su lucha contra la inflación, lo que perjudicará a Wall Street.
- El experto aseguró que un mayor crédito bancario podrían mantener los precios altos durante más tiempo.
- Por tal motivo, las materias primas y los activos reales vuelven a ganar protagonismo frente a los mercados tradicionales.
Mientras los índices bursátiles siguen en niveles de máximos históricos, una voz conocida del mundo académico lanzó una advertencia que no pasó desapercibida.
Steve Hanke, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Johns Hopkins, aseguró que el mercado de valores ya está inflado por una burbuja y que la Reserva Federal habría abandonado su lucha contra la inflación.
Hanke lo explicó durante una reciente entrevista en The David Lin Report, donde apuntó directamente a un giro en la política monetaria de Estados Unidos. Según su visión, la Fed está cediendo ante la presión política y avanzando hacia un enfoque más laxo que, lejos de resolver los desequilibrios, podría agravarlos.
Una Fed más flexible y un riesgo que aparece en Wall Street
Para el economista, las señales son claras. Aunque la inflación se mantuvo en 2,7% en diciembre, el mismo nivel que en noviembre y muy por encima del objetivo del 2%, la Reserva Federal frenó el ajuste cuantitativo y volvió a expandir su balance. En concreto, anunció planes para comprar 40.000 millones en letras del Tesoro, una decisión que Hanke interpreta como monetización directa del déficit.
Desde su perspectiva, este cambio de rumbo no es casual. Cree que los ataques públicos contra la Fed buscan forzar una relajación monetaria que termine sosteniendo los precios de los activos financieros. El problema, advierte, es que ese alivio tiene un coste claro: más inflación y burbujas cada vez más evidentes.
Hanke fue contundente. A su juicio, no solo las acciones muestran señales preocupantes, sino también las materias primas, que podrían entrar en una nueva fase alcista impulsadas por el exceso de liquidez.
El dinero vuelve a crecer y la inflación no se va
Uno de los puntos centrales de su análisis fue el crecimiento de la oferta monetaria. Hanke recordó que cuando el déficit se monetiza, el dinero en circulación aumenta y, con él, la presión inflacionaria. En ese contexto, cuestionó duramente propuestas como la de limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito al 10%, una medida que definió como un control de precios en toda regla.
También puso el foco en los cambios regulatorios que darían más margen de maniobra a los bancos comerciales. Con mayores reservas disponibles, estas entidades podrían ampliar el crédito con más facilidad, acelerando aún más la creación de dinero. Para Hanke, este cóctel deja poco margen para pensar que la inflación volverá a niveles cómodos en el corto plazo.
Según el profesor, la Fed ya dejó atrás su etapa más dura y difícilmente retome una postura realmente restrictiva. Ese giro, asegura, es precisamente lo que busca la administración Trump y lo que explica la actual complacencia de los mercados.
Materias primas al alza y activos reales en el centro
De cara a lo que viene, Hanke no se mostró optimista con soluciones simples. Descartó que una energía más barata pueda resolver el problema de fondo y puso como ejemplo a Venezuela. Incluso si un aumento del suministro de petróleo lograra abaratar la gasolina, el impacto sería limitado frente a una política monetaria expansiva.
En cambio, señaló que los activos tangibles siguen siendo los grandes beneficiados de este entorno. El oro, la plata, el platino y el cobre ya marcaron máximos históricos, y el litio empieza a mostrar señales de recuperación. Para el economista, es una reacción lógica cuando el dinero pierde poder adquisitivo y los inversores buscan refugio.














