PUNTOS IMPORTANTES:
- Venezuela podría haber acumulado Bitcoin durante años para esquivar sanciones y hoy se desconoce cuánto posee realmente.
- Si esos activos salen al mercado o son confiscados, podrían generar volatilidad en el precio de BTC.
- El caso refuerza el papel de las criptomonedas como un factor clave en la geopolítica y los mercados financieros.
La salida del poder de Nicolás Maduro reordenó el mapa político de Venezuela y volvió a poner al país bajo la lupa internacional.
El foco inicial estuvo, como siempre, en sus enormes reservas de petróleo. Sin embargo, en paralelo empezó a tomar fuerza otra pregunta, menos visible pero potencialmente más disruptiva para los mercados financieros: ¿qué pasó con el Bitcoin que el régimen pudo haber acumulado durante años?
Para muchos expertos, la hipótesis no es descabellada. Venezuela estuvo prácticamente excluida del sistema financiero global por las sanciones internacionales y necesitó vías alternativas para mover dinero, almacenar valor y realizar operaciones transfronterizas. En ese contexto, el uso de criptomonedas aparece casi como una consecuencia natural.
“Es bastante razonable asumir que Venezuela tenía una exposición significativa a Bitcoin”, explicó Gui Gomes, fundador de la firma latinoamericana OranjeBTC. Según su análisis, el régimen habría combinado activos tradicionales como el oro con Bitcoin, precisamente por la dificultad de rastrear estos instrumentos.
Un alijo difícil de ver, pero no imposible de imaginar
El gran problema es que nadie sabe cuántos bitcoins podría tener realmente Venezuela. Algunas versiones hablan de cifras que alcanzan miles de millones de dólares, mientras que otras estimaciones son mucho más conservadoras.
El medio Project Brazen llegó a sugerir que el país podría haber controlado activos por unos 60.000 millones de dólares, aunque esa información nunca fue confirmada con análisis en la blockchain y generó fuertes dudas en el sector.
En el extremo opuesto, el sitio Bitcointreasuries.net calcula que Venezuela tendría alrededor de 240 bitcoins, valorados en unos 22 millones de dólares, lo que la colocaría como uno de los mayores tenedores gubernamentales conocidos, aunque muy lejos de los gigantes del ecosistema.
La brecha entre ambas cifras refleja la opacidad del asunto. Muchas de las grandes empresas de custodia de criptomonedas están registradas en Estados Unidos o en países aliados, lo que habría obligado al régimen venezolano a recurrir a estructuras más discretas. Para Diogo Mónica, socio general de Haun Ventures, existen soluciones técnicas suficientemente sofisticadas como para almacenar grandes cantidades de BTC sin dejar rastros evidentes.
Además, si esos activos existen, es poco probable que estén concentrados en una sola cartera. Gomes sostiene que podrían estar repartidos en miles de billeteras bajo el control de generales y altos cargos del chavismo. La blockchain permite seguir movimientos y saldos, pero no identificar con certeza a los propietarios reales, lo que complica cualquier intento de atribución.
El país, además, no es ajeno al mundo cripto. En 2018 lanzó el petro, un token estatal que terminó fracasando y fue suspendido en 2024. Durante años también hubo una intensa actividad de minería de bitcoin, hasta que las autoridades comenzaron a perseguir a los mineros, confiscar equipos y prohibir la práctica por motivos energéticos. Aun así, datos de Hashrate indican que Venezuela todavía representaba cerca del 0,6% del poder de minado global en 2025.
El impacto potencial en el mercado de Bitcoin
La gran pregunta ahora es qué podría pasar si Venezuela realmente posee Bitcoin y esos activos empiezan a moverse. Una posibilidad es una venta parcial en medio del proceso de transición política. Para Sebastián Pedro Bea, presidente de ReserveOne, los cambios de régimen caóticos suelen volver vulnerables los activos del país.
“Es más probable hoy que hace una semana que, si tienen Bitcoin, parte termine vendiéndose o apareciendo en una bolsa”, advirtió. Un movimiento de ese tipo podría presionar el precio del bitcoin en el corto plazo, sobre todo si el volumen es significativo.
Otra alternativa es la confiscación. Estados Unidos podría intentar incautarlos vinculados a figuras del antiguo régimen como parte de sus acciones de cumplimiento de sanciones. En ese escenario, los activos podrían acabar en manos del Tesoro estadounidense.
Más allá del desenlace, el caso venezolano vuelve a mostrar cómo BTC dejó de ser solo un activo financiero. Hoy es también una herramienta geopolítica, capaz de influir en mercados, decisiones políticas y estrategias de poder a escala global.
El precio de Bitcoin
Lo cierto es que la cotización de la criptomoneda más popular del mundo acumula una caída de 1,5% en las últimas 24 horas. Sin embargo, ha avanzado casi un 5% en 2026 para ubicarse en los 91.260 USD.












