PUNTOS IMPORTANTES:
- La inflación en Estados Unidos subió al 3,8% anual en abril y alcanzó su nivel más alto desde mayo de 2023.
- La gasolina aumentó un 28,4% interanual y volvió a ser uno de los principales motores del repunte inflacionario.
- En consecuencia, Wall Street ya empieza a temer nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.
La inflación en Estados Unidos volvió a acelerarse y encendió otra vez las alarmas en los mercados. Los precios al consumidor subieron un 3,8% interanual en abril, el nivel más alto desde mayo de 2023, y el dato cayó peor de lo esperado entre inversores y analistas.
El informe publicado por la Oficina de Estadísticas Laborales mostró que el IPC avanzó un 0,6% durante el mes. Aunque la cifra mensual coincidió con las previsiones del mercado, la subida anual superó las estimaciones y volvió a complicar el escenario para la Reserva Federal.
El dato llega en un momento especialmente delicado para la economía estadounidense. Los precios de la energía siguen disparados por el conflicto en Oriente Medio, el petróleo Brent ya superó los 107 USD por barril y la gasolina se convirtió otra vez en un problema para millones de familias.
La reacción fue inmediata. Los futuros de Wall Street retrocedieron con fuerza tras conocerse el informe y los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron abruptamente. El mercado empezó incluso a considerar algo que hace apenas unos meses parecía improbable: nuevas subidas de tipos de interés.
La gasolina y la vivienda, las dos claves para explicar el aumento de la inflación
El gran motor del repunte inflacionario volvió a estar en la energía. Los precios energéticos subieron un 17,9% interanual y la gasolina registró un salto del 28,4%.
Pero el problema ya no se limita solo al combustible.
La vivienda aumentó un 0,6% mensual, la ropa subió otro 0,6% y las tarifas aéreas se dispararon un 20,7% frente al año pasado. También crecieron los costes de mobiliario y mantenimiento del hogar, sectores donde el impacto de los aranceles empieza a notarse cada vez más.
La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía y es una de las métricas más seguidas por la Reserva Federal, aumentó un 2,8% anual. Sigue muy por encima del objetivo oficial del 2%.
Todo esto golpeó directamente el bolsillo de los trabajadores. El salario medio real por hora cayó un 0,5% en abril y acumula un descenso del 0,3% frente al año pasado.
“La inflación es el principal lastre para la economía estadounidense en este momento”, aseguró Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union. “Por primera vez en tres años, la inflación está absorbiendo todas las ganancias salariales”, añadió.
La Reserva Federal vuelve a quedar bajo presión
El nuevo dato de inflación vuelve a colocar a la Reserva Federal en una posición incómoda.
Durante meses, parte del mercado apostó a que el banco central comenzaría a bajar tipos en 2026. Sin embargo, la persistencia de la inflación empezó a cambiar completamente esas expectativas.
A finales de abril, la Fed decidió mantener sin cambios los tipos de interés, aunque el encuentro dejó señales de división interna poco habituales. Hubo cuatro votos en contra, la cifra más alta desde 1992.
Mientras algunos miembros siguen defendiendo futuras bajadas de tipos, otros consideran que la inflación todavía está demasiado lejos de controlarse.
La situación se volvió todavía más compleja tras el encarecimiento del petróleo y la energía desde el inicio de las tensiones con Irán. Actualmente, la gasolina ronda los 4,50 USD por galón en Estados Unidos, según datos de AAA.
Para muchos analistas, el principal temor ahora es que la inflación vuelva a instalarse durante más tiempo del previsto.
“Dado que la inflación va en la dirección equivocada y el mercado laboral sigue estable, es muy improbable que la Reserva Federal pueda bajar tipos pronto”, explicó Chris Zaccarelli, director de inversiones de Northlight Asset Management.
En Wall Street ya empieza a aparecer otra hipótesis que hasta hace poco nadie quería plantear seriamente. Que el próximo movimiento de la Fed no sea un recorte, sino una nueva subida de tipos.











