PUNTOS IMPORTANTES:
- Las acciones chinas de chips registraron ingresos récord gracias a las restricciones de Estados Unidos.
- A esto se le suma la demanda de IA de gigantes locales como Alibaba, ByteDance o Tencent, que disparó el apetito por chips de todo tipo.
- Sin embargo, China aún está lejos del nivel tecnológico de TSMC, Samsung o ASML.
China vivió un año de vértigo en su industria de semiconductores. Mientras Estados Unidos endurecía sus restricciones, las compañías chinas de chips lograron algo que parecía improbable hace apenas unos años: ingresos récord impulsados por la inteligencia artificial, la escasez global de memoria y un mercado interno que ha acelerado su transición hacia productos nacionales casi por obligación.
Lo sorprendente es que muchas de estas empresas esperan que 2026 sea todavía mejor. La demanda de IA de gigantes locales como Alibaba, ByteDance o Tencent disparó el apetito por chips de todo tipo, desde los más avanzados hasta los de “nodo maduro”, fundamentales para vehículos eléctricos y centros de datos.
Paul Triolo, socio de Albright Stonebridge Group, explicó a CNBC que las restricciones estadounidenses actuaron como una especie de “combustible extra”. Según él, cada restricción ha multiplicado la urgencia de China por asegurarse chips propios en un momento en que el país intenta ser autosuficiente.
SMIC, Hua Hong y una avalancha de ingresos que nadie vio venir
SMIC, el mayor fabricante de semiconductores en China, cerró 2025 con un aumento del 16% en ingresos, hasta un récord de 9.300 millones de dólares. Los analistas de LSEG esperan que en 2026 supere los 11.000 millones de dólares si la demanda de IA continúa al ritmo actual.
Hua Hong también anunció números históricos. Cerró el último trimestre con ingresos de 659,9 millones de dólares, una cifra inédita, y anticipó ventas estables para este año.
Pero quizá el caso más llamativo es Moore Threads, la empresa que aspira a competir (al menos en el mercado local) con Nvidia. Sus ingresos de 2025 se movieron entre 1.450 y 1.520 millones de yuanes, es decir, entre 209,8 y 219 millones de dólares, un salto interanual brutal del 231% al 247%.
No solo los chips lógicos crecieron. La memoria vive un momento especialmente crítico. ChangXin Memory Technologies (CXMT), principal referente local, aumentó sus ingresos un 130% hasta superar los 55.000 millones de yuanes, unos 8.000 millones de dólares, en un contexto en el que la memoria de alto ancho de banda (HBM) se ha convertido en el nuevo oro del sector.
Triolo resume el impacto en una frase que refleja la magnitud del fenómeno: “Las fábricas de memoria en China se han convertido en incubadoras de tecnología avanzada de maneras inimaginables antes de los controles de 2022”.
Las acciones chinas de chips aún estás rezagadas
El boom de ingresos no oculta una realidad incómoda: China aún está varios pasos por detrás de Estados Unidos, Corea del Sur, Europa y Taiwán en capacidad tecnológica.
Empresas como SMIC o Hua Hong siguen sin poder fabricar chips de última generación a escala, entre otras cosas porque no tienen acceso a las herramientas ultravioleta extremas (EUV) que solo produce ASML en Países Bajos.
El país trabaja a contrarreloj para fabricar equipos propios, pero la brecha tecnológica no es sencilla de cerrar.
Triolo lo resumió así: “China es única en su intento de recrear toda la cadena de suministro de chips. Es un desafío enorme que llevará tiempo”.
Además, algunos analistas advierten de un riesgo de sobrecapacidad en los chips menos avanzados, fruto de esa carrera por sustituir importaciones. La verdadera clave estará en si China consigue escalar hacia nodos lógicos más sofisticados y tecnologías HBM modernas, como apunta Sharma, de Counterpoint Research.
Lo que está claro es que, mientras la tensión entre Washington y Pekín continúa, el sector chino de chips está viviendo uno de sus momentos más intensos en décadas. Y, pese a sus limitaciones, empieza a encontrar oportunidades donde antes solo había restricciones.













