PUNTOS IMPORTANTES:
- Los bancos que trabajan en las posibles salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic estarían impulsando que ambas compañías obtengan calificaciones crediticias de grado de inversión poco después de sus IPO, según Financial Times.
- Una buena calificación permitiría acceder con mayor facilidad al enorme mercado de bonos corporativos, reducir los costos de endeudamiento y financiar centros de datos, chips y capacidad informática sin depender exclusivamente de nuevas emisiones de acciones.
- La estrategia refleja un cambio en la financiación del auge de la inteligencia artificial: las necesidades de capital están creciendo tanto que el flujo de caja y el capital accionario podrían resultar insuficientes, aumentando la dependencia de deuda y crédito privado.
necesaria para competir en inteligencia artificial.
Según Financial Times, los bancos que asesoran a ambas compañías de cara a eventuales salidas a bolsa están impulsando la posibilidad de que obtengan calificaciones crediticias de grado de inversión poco después de comenzar a cotizar públicamente.
El objetivo sería abrir una nueva fuente de financiación para dos compañías cuyas necesidades de centros de datos, servidores, GPU y energía podrían requerir enormes cantidades de capital durante los próximos años.
Una buena calificación abriría las puertas del mercado de bonos
Obtener grado de inversión podría tener importantes consecuencias financieras.
Numerosos fondos de pensiones, aseguradoras y otros grandes inversores institucionales tienen restricciones sobre cuánto pueden invertir en deuda considerada especulativa. Una calificación elevada permitiría que los bonos de OpenAI o Anthropic fueran adquiridos por una base considerablemente mayor de inversores.
También podría reducir los intereses exigidos por el mercado.
Para las compañías, esto ofrecería una alternativa a financiar su expansión exclusivamente mediante nuevas rondas de capital o emisiones de acciones, que terminan diluyendo la participación de los actuales accionistas.
El cambio se produce mientras el costo de desarrollar inteligencia artificial comienza a superar la capacidad de muchas compañías para financiar las inversiones exclusivamente mediante sus propios flujos de caja.
El Banco de Pagos Internacionales (BIS) advirtió en enero que las necesidades previstas de inversión en IA son cada vez demasiado grandes para depender únicamente del efectivo generado por las empresas, aumentando la utilización de deuda y mercados privados de crédito.
La carrera por la IA supera el billón de USD
Las estimaciones ayudan a dimensionar las necesidades financieras.
Goldman Sachs Research proyecta que la inversión mundial relacionada con inteligencia artificial podría superar 1 billón de USD solamente en 2026, incluyendo aproximadamente 581.000 millones de USD en Estados Unidos.
La firma calcula además que la inversión acumulada global en IA desde 2022 podría superar 1,8 billones de USD al finalizar 2026.
LSEG estima, por su parte, que los cinco mayores hyperscalers estadounidenses podrían realizar alrededor de 720.000 millones de USD en gastos de capital durante 2026.
A más largo plazo, PwC calcula que los centros de datos podrían requerir inversiones acumuladas de 31,6 billones de USD hasta 2050, incluyendo servidores, GPU y la renovación periódica de equipos.
Para compañías como OpenAI y Anthropic, disponer simultáneamente de acceso al mercado accionario y al mercado de bonos podría convertirse así en una ventaja competitiva: más fuentes de capital significan mayor capacidad para comprar chips y construir infraestructura sin recurrir constantemente a nuevas emisiones de acciones.
S&P advierte sobre el crecimiento de la deuda
La estrategia también presenta riesgos.
S&P Global Ratings advirtió recientemente que el gasto de capital de las grandes compañías tecnológicas está aumentando más rápido de lo previsto, mientras las estructuras utilizadas para financiar la infraestructura se vuelven más complejas.
S&P estima que los seis mayores hyperscalers estadounidenses podrían gastar más de 7 billones de USD entre 2025 y 2030 en centros de datos e infraestructura relacionada con inteligencia artificial.
El problema es que una parte importante de esas inversiones se realiza hoy bajo la expectativa de ingresos y mejoras de productividad que podrían tardar años en materializarse.
Si la adopción de IA crece más lentamente de lo previsto o las compañías tienen menor capacidad para cobrar precios suficientemente altos por sus servicios, mantener niveles elevados de endeudamiento podría convertirse en un problema.
Las IPO serían una prueba para todo el sector
La eventual salida a bolsa de OpenAI y Anthropic podría convertirse por ello en una de las mayores pruebas financieras para el auge de la inteligencia artificial.
Estimaciones privadas citadas en el reporte han llegado a situar a Anthropic alrededor de 1,38 billones de USD y a OpenAI cerca de 900.000 millones de USD, aunque estas cifras proceden de rastreadores del mercado privado y no deben confundirse con valoraciones oficiales anunciadas por las propias compañías en rondas de financiación.
Si alguna de ellas consigue combinar una IPO de gran tamaño con una calificación crediticia de grado de inversión, el resultado abriría dos grandes fuentes de financiación simultáneamente: capital mediante acciones y deuda mediante bonos.
El verdadero examen será determinar si los mercados están dispuestos a financiar durante años la enorme infraestructura necesaria para desarrollar los modelos de IA más avanzados, apostando a que los ingresos futuros terminarán justificando inversiones que ya se cuentan en cientos de miles de millones de USD.
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