PUNTOS IMPORTANTES:
- JPMorgan ve posible una caída en las acciones de Tesla y dejó varios factores negativos sobre la mesa.
- En primer lugar, el fuerte aumento del gasto de capital genera dudas sobre la rentabilidad futura de la compañía.
- Y, en paralelo, el mercado empieza a exigir resultados concretos y ya no solo promesas de crecimiento.
- Cabe remarcar que las acciones de la empresa de Elon Musk acumulan una pérdida de más de 16% en lo que va del año.
Las acciones de Tesla (TSLA) volvieron a quedar en el centro del debate en Wall Street. Esta vez no por sus avances tecnológicos ni por el entusiasmo habitual, sino por una advertencia que va a contracorriente del mercado.
El analista Ryan Brinkman, de JPMorgan Chase, mantuvo una de las posturas más pesimistas sobre la compañía. Su previsión no pasó desapercibida. Cree que la acción podría caer hasta 145 USD, lo que implicaría un desplome cercano al 60% desde niveles actuales.
No es una opinión más. Está entre las estimaciones más bajas de todo el mercado.
Los resultados de Tesla no terminan de convencer
Tesla presentó resultados que, en apariencia, fueron sólidos. Pero Brinkman no compró ese relato.
“Dudamos de su sostenibilidad, no justifican la valoración”, escribió el analista en una nota reciente. Y fue más allá. Señaló preocupaciones sobre el rumbo del negocio, especialmente en áreas clave como la conducción autónoma y el gasto.
El problema, según su visión, no es lo que Tesla muestra hoy. Es lo que puede pasar cuando el mercado empiece a exigir resultados concretos de esas inversiones.
El gasto que genera más dudas que certezas
Uno de los puntos que más ruido generó fue el aumento del gasto de capital. La empresa de Elon Musk planea invertir hasta 25.000 millones de dólares, muy por encima de los 8.500 millones del año anterior.
El salto es grande. Y llega en un momento delicado.
Brinkman lo resumió de forma directa. “Los gastos de capital parecen estar cada vez más relacionados con áreas que hoy generan poco o ningún ingreso”, explicó.
Ese dato pesa. Sobre todo si se tiene en cuenta que la compañía generó unos 6.200 millones de dólares de flujo de caja libre el año pasado. La ecuación no termina de cerrar.
Para muchos inversores, esto abre una duda clave. Cuánto tiempo puede sostenerse ese nivel de inversión sin impacto en la rentabilidad.
Señales que el mercado no ignoró
Tras la presentación de resultados, la reacción fue inmediata. Las acciones cayeron alrededor de un 3,5% en la sesión siguiente.
No fue casualidad. Hubo varios factores que explican ese movimiento.
El aumento del gasto fue el principal. También pesó la falta de novedades concretas sobre el robot Optimus, un proyecto que genera expectativas pero aún no tiene fechas claras.
A eso se sumó otro punto sensible. El despliegue de los robotaxis avanza más lento de lo esperado. Y el negocio energético, que Tesla venía posicionando como un motor futuro, no cumplió con las previsiones.
Todo junto dejó una sensación incómoda. Mucha promesa, pero pocas certezas en el corto plazo.














