PUNTOS IMPORTANTES:
- Peter Schiff alertó de que unas 430 empresas del S&P 500 cotizan más de un 21% por debajo de sus máximos, según sus cálculos.
- Si bien el índice está cerca de sus máximos históricos, unas pocas compañías lo mantienen a flote.
- El analista comparó esta situación con otras del pasado, donde el S&P 500 terminó retrocediendo con fuerza.
El S&P 500 sigue instalado cerca de máximos históricos, pero debajo de esa fortaleza aparente hay una señal que empieza a llamar la atención en Wall Street. El economista Peter Schiff puso el foco en un deterioro de la amplitud del mercado, un indicador que permite medir cuántas compañías participan realmente de las subidas.
En una publicación en X, Schiff advirtió que la situación se está volviendo cada vez más estrecha. Según sus cálculos, unas 430 empresas del S&P 500 cotizan, de media, más de un 21% por debajo de sus máximos anteriores.
Eso significa que alrededor del 86% de los componentes del índice se encontrarían en territorio bajista. La particularidad es que el S&P 500 continúa cerca de sus récords, creando una diferencia cada vez mayor entre lo que muestra el índice y lo que ocurre con muchas de sus compañías.
Schiff comparó este escenario con dos momentos especialmente delicados para la Bolsa estadounidense, enero de 1973 y el periodo comprendido entre 1999 y 2000. En ambos casos, una participación cada vez más reducida terminó acompañando a fuertes correcciones posteriores.
Su advertencia, sin embargo, no significa que el S&P 500 vaya necesariamente a repetir aquellos episodios. La amplitud es una herramienta para analizar la salud interna del mercado, no un mecanismo capaz de anticipar por sí solo cuándo llegará una caída.
El S&P 500 sube, pero cada vez menos acciones acompañan
La clave está precisamente en entender qué ocurre dentro del índice. El S&P 500 está ponderado por capitalización, por lo que las compañías más grandes tienen una influencia mucho mayor sobre su comportamiento.
Esto hace que un grupo relativamente reducido de gigantes pueda sostener al índice incluso cuando una parte importante de sus componentes presenta un comportamiento mucho más débil.
Las grandes tecnológicas son el ejemplo más evidente. Nvidia (NVDA), Apple (AAPL) y otras compañías de enorme capitalización han tenido un peso considerable en el avance reciente de Wall Street, especialmente gracias al entusiasmo alrededor de la inteligencia artificial.
Los datos recientes apuntan en esa dirección. A finales de septiembre, aproximadamente la mitad de los componentes del S&P 500 se encontraba por encima de su media móvil de 200 días, pese a que el índice estaba a poca distancia de sus máximos.
También existe una diferencia visible entre el S&P 500 tradicional y su versión ponderada por igual. En esta última, cada compañía tiene prácticamente el mismo peso, independientemente de su tamaño. Su comportamiento más débil refleja que el avance no está siendo igual de amplio entre las empresas que forman el índice.
El propio S&P 500 cerró el 25 de septiembre en 7.742 puntos, con una subida del 17,2% en los últimos 12 meses. Sin embargo, ese dato agregado no cuenta toda la historia sobre lo que está ocurriendo entre sus componentes.
Una señal que Wall Street ya está vigilando
Para los inversores, el riesgo aparece si las grandes compañías que actualmente sostienen al S&P 500 comienzan a perder fuerza. En ese escenario, la debilidad acumulada en el resto del mercado podría tener un impacto mucho mayor sobre el índice.
A esto se suma otro elemento que está complicando el panorama. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se mantienen elevados, mientras el mercado sigue pendiente de la inflación, los tipos de interés y el coste de financiación de la economía. Un entorno de tipos altos puede presionar especialmente a las compañías con valoraciones elevadas.
Por ahora, el S&P 500 no está mostrando un desplome. De hecho, continúa cerca de máximos históricos y algunos analistas creen que la concentración en grandes compañías rentables responde a características propias del mercado actual, como la inversión pasiva y el enorme peso de las empresas tecnológicas.
La advertencia de Schiff apunta a otra cuestión. Que el índice siga subiendo no significa necesariamente que todo el mercado esté participando del movimiento. Y cuando esa diferencia entre el índice y sus componentes se hace demasiado grande, Wall Street suele empezar a mirar con mucha más atención lo que ocurre debajo de la superficie.














