PUNTOS IMPORTANTES:
- Estados Unidos se enfrenta, según Peter Schiff, a un ajuste económico más severo que el de 2008.
- Es clave destacar que el auge del oro y la plata refleja una pérdida de confianza en el dólar y en el sistema monetario actual.
- Si esto continúa de igual manera, el impacto sería principalmente estadounidense, mientras otras regiones podrían salir fortalecidas.
Durante años, la crisis financiera de 2008 funcionó como el gran punto de referencia del miedo económico global. Pero para Peter Schiff, economista y viejo crítico del sistema monetario estadounidense, lo peor todavía no llegó. Y lo que viene, asegura, será mucho más duro para Estados Unidos.
En una entrevista reciente con el periodista David Lin, Schiff advirtió que la economía norteamericana avanza hacia un colapso de mercado de una magnitud superior al vivido hace casi dos décadas. No lo plantea como una hipótesis lejana, sino como el resultado lógico de desequilibrios que llevan años acumulándose bajo la superficie.
El oro, la plata y una señal que Estados Unidos empieza a leer
Uno de los indicadores que más inquieta a Schiff es el comportamiento de los metales preciosos. El economista sostiene que el repunte del oro y la plata no responde solo a un movimiento especulativo, sino a algo más profundo: una pérdida progresiva de confianza en el sistema monetario actual.
Según explicó, los bancos centrales llevan tiempo reduciendo su exposición al dólar y aumentando sus reservas de oro. Para Schiff, este cambio marca una transición silenciosa hacia un nuevo orden monetario, en el que el metal vuelve a ganar protagonismo como activo de reserva y pone en jaque el dominio histórico del billete verde.
Esa dinámica, advierte, tiene consecuencias directas. Estados Unidos ha sostenido durante décadas déficits comerciales elevados, un nivel de endeudamiento creciente y un consumo impulsado por el crédito gracias a su estatus de moneda de reserva. Perder ese privilegio sería un golpe estructural difícil de absorber.
Una crisis distinta a la de 2008 y con un epicentro claro
A diferencia de la crisis financiera global de 2008, que se expandió rápidamente por todo el sistema internacional, Schiff cree que el próximo gran ajuste tendrá un foco mucho más definido. Esta vez, el epicentro estaría en Estados Unidos.
“Será un colapso económico masivo, mucho mayor que la crisis financiera de 2008 para Estados Unidos. No será global. Será una crisis estadounidense. Será una crisis del dólar y de la deuda soberana”, afirmó Schiff durante la entrevista, citada por diversos medios financieros.
Desde su punto de vista, el deterioro del poder adquisitivo de los estadounidenses podría beneficiar al resto del mundo. A medida que el consumo en Estados Unidos se debilite, otros países retendrían más de su producción, invertirían más capital en sus propias economías y elevarían sus niveles de vida relativos.
Inversores en alerta y carteras poco preparadas
Schiff también lanzó una advertencia directa al mundo de la inversión. Considera que muchas carteras siguen excesivamente expuestas a activos denominados en USD, tanto en acciones como en bonos, sin contemplar el impacto real de una depreciación del dólar combinada con una crisis de deuda.
En ese contexto, destaca que el interés por el oro y la plata ya no se limita a los bancos centrales. Los inversores privados, según su análisis, están empezando a moverse en la misma dirección, aunque el proceso todavía estaría en una fase inicial.
Para el economista, todo apunta a un reequilibrio profundo del sistema económico global. Un ajuste doloroso para Estados Unidos, pero que podría redefinir el reparto de poder económico en los próximos años.













