PUNTOS IMPORTANTES:
- La integración vertical se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto de la CLARITY Act: los demócratas buscan establecer estándares mínimos para compañías cripto que operan simultáneamente exchanges, corretaje, custodia u otras actividades potencialmente conflictivas.
- Los republicanos aceptan la necesidad de reglas sobre conflictos de interés, pero rechazan una formulación que, según advierten, podría conceder a futuros reguladores facultades demasiado amplias para obligar a las empresas a separar sus negocios.
- La disputa llega antes de la votación procesal prevista para el 15 de septiembre, cuando el proyecto necesitará 60 votos para avanzar. A las diferencias sobre integración vertical se suman desacuerdos sobre ética, stablecoins, finanzas ilícitas y otros puntos del texto.
La CLARITY Act, considerada una de las iniciativas regulatorias más importantes para la industria de criptomonedas en Estados Unidos, enfrenta un nuevo obstáculo pocos días antes de una votación decisiva en el Senado.
El último desacuerdo gira alrededor de la denominada integración vertical: la posibilidad de que una misma compañía cripto controle diferentes partes de una operación financiera, por ejemplo un exchange, servicios de corretaje, custodia y actividades de negociación.
El problema es especialmente sensible porque estas actividades pueden generar conflictos de interés cuando funcionan dentro del mismo grupo empresarial sin suficientes mecanismos de separación.
La versión actualizada del proyecto ya incluye numerosas disposiciones negociadas entre ambos partidos, pero los legisladores todavía intentan cerrar diferencias antes de la votación del 15 de septiembre.
FTX vuelve a aparecer como advertencia
El colapso de FTX en 2022 es uno de los ejemplos utilizados por quienes defienden controles más estrictos.
La estrecha relación entre el exchange FTX y Alameda Research, la firma de negociación también controlada por Sam Bankman-Fried, mostró los riesgos que pueden aparecer cuando diferentes actividades financieras operan dentro de una estructura con controles insuficientes.
Los demócratas quieren que la CLARITY Act obligue a los reguladores a establecer estándares mínimos para gestionar estos conflictos de interés.
La discusión no implica necesariamente prohibir que una compañía tenga varios negocios relacionados. El punto central es determinar hasta dónde deben llegar las separaciones legales, operativas o financieras entre ellos.
Coinbase rechaza una separación automática
La industria cripto sostiene que copiar directamente el modelo utilizado en las finanzas tradicionales tampoco garantiza mejores resultados.
Kara Calvert, vicepresidenta de política estadounidense de Coinbase, argumentó a Politico que imponer separaciones simplemente por el hecho de separar negocios no necesariamente protege al consumidor y podría incluso perjudicar áreas como la gestión de riesgos y la ciberseguridad.
Los republicanos comparten parte de estas preocupaciones. Aunque apoyan establecer reglas para evitar conflictos de interés, temen que una disposición demasiado amplia permita que una futura administración utilice esas facultades para forzar la división de grandes compañías cripto.
Ese desacuerdo deja abierta una pregunta fundamental: cuánto poder debe recibir el regulador para intervenir cuando diferentes negocios pertenecen a una misma empresa.
Una votación cada vez más complicada
La integración vertical tampoco es el único problema pendiente.
El proyecto enfrenta disputas relacionadas con prevención del lavado de dinero, recompensas de stablecoins, regulación de DeFi y normas éticas relacionadas con los intereses financieros en criptomonedas de funcionarios públicos, entre otros asuntos. Reuters señala además que algunos republicanos mantienen preocupaciones sobre el impacto que determinadas disposiciones podrían tener sobre los depósitos bancarios.
Los republicanos presentaron el 10 de septiembre un texto revisado de unas 630 páginas que incorpora nuevas disposiciones solicitadas durante las negociaciones, incluidas reglas para determinados protocolos de negociación que no califican como DeFi. Sin embargo, varios de los desacuerdos políticamente más difíciles permanecen sin resolver.
El 15 de septiembre será la primera gran prueba
El Senado tiene prevista una votación procesal el 15 de septiembre, para la cual serán necesarios 60 votos. Esto obliga a los republicanos a conseguir apoyo demócrata si quieren que el proyecto continúe avanzando.
La votación tampoco significaría la aprobación definitiva de la CLARITY Act, sino superar una etapa crucial para continuar su trámite.
La importancia de las negociaciones va más allá de determinar qué organismo supervisará cada parte del mercado cripto. El Congreso está decidiendo hasta qué punto permitirá que una misma compañía controle diferentes etapas del negocio y qué barreras deberán existir para impedir que los conflictos internos terminen perjudicando a sus clientes.
Después de FTX, esa cuestión se ha convertido en uno de los puntos más difíciles de ignorar y, a pocos días de la votación, podría ser también uno de los factores que determine si la CLARITY Act consigue los votos necesarios para seguir adelante.
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