PUNTOS IMPORTANTES:
- La confianza del consumidor estadounidense cayó hasta 47,8 puntos en septiembre, uno de sus niveles más bajos de toda la serie histórica.
- Las expectativas de inflación a un año saltaron al 4,6%, mientras la gasolina sigue encareciéndose con fuerza.
- El mercado elevó por encima del 85% la probabilidad de una subida de tipos de la Fed, complicando todavía más el escenario para la economía y Wall Street.
Algo está cambiando en la economía estadounidense y el último dato acaba de encender una nueva señal de alarma. La confianza de los consumidores estadounidenses se desplomó en septiembre hasta uno de sus niveles más bajos de toda la serie histórica, mientras las expectativas de inflación volvieron a dispararse.
El índice de confianza de la Universidad de Michigan cayó hasta 47,8 puntos, frente a los 51,7 de agosto. Es un descenso del 7,5% mensual y deja el indicador apenas por encima del mínimo registrado en mayo.
El problema es que los consumidores no solo están más pesimistas sobre la economía. También creen que los precios van a seguir subiendo.
La expectativa de inflación para los próximos 12 meses saltó del 4% al 4,6%, mientras que la previsión a cinco años aumentó hasta el 3,4%. Es una combinación especialmente incómoda para la Reserva Federal.
La gasolina vuelve a cambiar el ánimo de los consumidores
Joanne Hsu, directora de la encuesta, resumió el deterioro de forma bastante clara. Según explicó, las perspectivas sobre las finanzas personales y las condiciones empresariales «se desplomaron» ante el aumento de los precios del combustible y las tensiones comerciales.
Y hay una razón evidente detrás de ese miedo.
Los precios de la energía han vuelto a ganar fuerza. La gasolina aumentó un 3,9% en agosto, mientras que el fueloil se disparó un 10,1%. En términos interanuales, el incremento alcanzó el 52%.
Para una familia estadounidense, el efecto se nota directamente en el bolsillo. Para las empresas, además, una energía más cara termina aumentando los costes de transporte, producción y distribución.
El resultado es una economía atrapada entre dos problemas. Por un lado, los consumidores empiezan a sentirse más débiles. Por otro, la inflación todavía está demasiado alta como para que la Fed pueda ignorarla.
La Fed se encuentra ante una decisión cada vez más complicada
El dato de confianza llegó pocas horas después de conocerse el IPC estadounidense de agosto. La inflación se mantuvo en el 3,4% interanual, muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal, mientras la inflación subyacente avanzó un 0,3% mensual.
El mercado reaccionó rápidamente.
Las probabilidades de una subida de tipos de 25 puntos básicos en la próxima reunión de la Fed superaron el 85%, frente al entorno del 70% que se manejaba antes del dato de inflación.
Esto coloca a la Reserva Federal en una situación particularmente delicada. Si mantiene los tipos elevados para combatir la inflación, aumenta la presión sobre hogares y empresas. Si suaviza su política demasiado pronto, corre el riesgo de permitir que el repunte de los precios se vuelva más persistente.
Y el deterioro de la confianza tampoco ayuda.
Cuando los consumidores empiezan a preocuparse más por su situación financiera, pueden reducir sus compras. Eso puede terminar afectando al crecimiento económico y a los resultados empresariales, especialmente en sectores que dependen directamente del gasto de los hogares.
La paradoja es que una economía más débil no garantiza una inflación más baja. Si el encarecimiento de la energía continúa, los precios pueden seguir aumentando incluso mientras el consumo pierde fuerza.
Ese es precisamente el escenario que ahora empieza a preocupar a los mercados.
La combinación de petróleo más caro, inflación por encima del objetivo y consumidores cada vez más pesimistas puede convertirse en uno de los principales obstáculos para Wall Street durante las próximas semanas.
La pregunta ya no es únicamente cuándo bajará la inflación. El mercado empieza a preguntarse si la Fed tendrá margen para reducir los tipos sin provocar un nuevo repunte de los precios.













