PUNTOS IMPORTANTES:
- El petróleo Brent se disparaba un 4% después de que Arabia Saudí cerrara su estratégico oleoducto Este-Oeste tras un ataque con drones.
- El oleoducto puede permanecer mayoritariamente fuera de servicio entre tres y cinco semanas, una interrupción especialmente relevante porque transportaba hasta varios millones de barriles diarios hacia el mar Rojo.
- El mercado cada vez cuenta con menos rutas seguras para transportar petróleo, por lo que el precio está baja presión permamente.
El petróleo vuelve a acercarse a niveles que empiezan a preocupar seriamente a los mercados. El Brent llegó a superar los 109 USD por barril este lunes, después de que Arabia Saudí cerrara uno de sus principales oleoductos tras un ataque con drones.
La noticia tiene una importancia enorme porque esa infraestructura era precisamente una de las principales alternativas para sacar petróleo del Golfo sin depender del estrecho de Ormuz.
El Brent llegó a subir alrededor de un 4%, hasta la zona de 109 USD, mientras el WTI también superó los 100 USD por barril. El movimiento prolonga una semana especialmente complicada para el mercado energético, después de que el crudo ya avanzara cerca de un 8%.
Y esta vez el problema no está únicamente en Ormuz.
Arabia Saudí pierde una de sus principales rutas de salida
El oleoducto Este-Oeste, también conocido como Petroline, atraviesa unos 1.200 kilómetros de Arabia Saudí y conecta las zonas petroleras del este del país con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Durante los últimos meses se había convertido en una pieza fundamental para mantener las exportaciones saudíes mientras el tráfico por Ormuz permanecía gravemente afectado por la guerra.
La infraestructura tiene capacidad para transportar hasta 7 millones de barriles diarios. En la práctica, durante la crisis ha estado moviendo alrededor de 4-5 millones de barriles diarios, equivalentes a aproximadamente el 4%-5% del suministro mundial.
El cierre llegó después de varios ataques con drones. Arabia Saudí informó de daños y heridos, mientras que las autoridades apuntaron a drones procedentes de Irak. Hasta ahora ningún grupo ha asumido públicamente la responsabilidad.
Lo más preocupante para el mercado es cuánto tiempo estará parada la infraestructura.
Según información de Associated Press, el oleoducto podría permanecer mayoritariamente fuera de servicio durante tres a cinco semanas debido a los daños sufridos.
Ese plazo cambia completamente la dimensión del problema.
Si el cierre fuese de unos pocos días, Arabia Saudí podría recurrir a sus reservas para compensar temporalmente la interrupción. Pero cuanto más se prolongue, mayor será la presión sobre las exportaciones y sobre los precios internacionales.
Ormuz tampoco da señales de normalidad
El mercado ya estaba extremadamente sensible porque el estrecho de Ormuz continúa prácticamente bloqueado para buena parte del tráfico.
Antes de la guerra, alrededor de 125 buques de mercancías atravesaban diariamente el estrecho. Durante el último fin de semana, solo cuatro buques de este tipo salieron del Golfo y diez entraron, muy por debajo de la media habitual.
Eso significa que ahora existen problemas simultáneos en dos rutas estratégicas.
Por un lado, Ormuz sigue restringiendo el movimiento de petróleo y gas. Por otro, Arabia Saudí acaba de perder temporalmente una de las principales alternativas para esquivar ese cuello de botella.
Y todavía queda una tercera amenaza.
Los hutíes, aliados de Irán, han avanzado en la costa occidental de Yemen y han tomado posiciones estratégicas alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb. Esto añade presión sobre otra de las grandes rutas marítimas utilizadas para transportar energía entre Oriente Medio, Europa y Asia.
La consecuencia es evidente. Cada vez hay menos rutas consideradas seguras para mover petróleo.
Por eso el mercado está reaccionando con tanta fuerza.
El petróleo no necesita que desaparezcan millones de barriles del mercado de un día para otro para subir. Basta con que los operadores crean que será más difícil conseguirlos durante las próximas semanas para que aumente rápidamente la prima de riesgo.
Y eso es exactamente lo que está ocurriendo ahora.
El problema es que un Brent por encima de 100 USD llega en un momento especialmente delicado para la economía mundial. El diésel estadounidense ya ha superado los 6 USD por galón y la energía vuelve a convertirse en una amenaza para la inflación.
Si el cierre del oleoducto saudí se prolonga y los ataques contra los barcos continúan, el mercado podría empezar a descontar un escenario todavía más complicado.
De momento, el Brent ya ha vuelto a mirar a los 110 USD.
Y la gran pregunta es qué ocurrirá si la crisis obliga al mercado a buscar petróleo por rutas que ya no existen o que se han vuelto demasiado peligrosas para utilizar.














