PUNTOS IMPORTANTES:
- Bank of America no dudó al sugerir vender una reconocida acción de Wall Street, debido a su mal momento.
- Es que la compañía acumula una caída en sus acciones de casi 35% en lo que va del año.
- En paralelo, el banco cree que la inteligencia artificial podría afectar el crecimiento tradicional del negocio.
Mientras gran parte de Wall Street sigue apostando por la inteligencia artificial como el gran motor del mercado, una de las compañías tecnológicas más conocidas del sector acaba de recibir un golpe inesperado.
Bank of America cambió completamente su postura sobre Salesforce (CRM) y pasó de recomendar compra a sugerir venta, algo que encendió las alarmas entre muchos inversores.
La entidad considera que el negocio de la firma de software en la nube podría entrar en una etapa de crecimiento mucho más lenta. Y el problema, según explicaron sus analistas, no es la falta de innovación. El foco está puesto en cómo la inteligencia artificial podría alterar el modelo tradicional de software empresarial.
Las acciones de Salesforce ya acumulan una caída cercana al 35% en lo que va de 2026. Aun así, en Bank of America creen que todavía podría haber más presión bajista. El banco fijó un precio objetivo de 160 USD para la compañía, lo que implicaría una baja adicional de aproximadamente 8% desde los niveles recientes.
El problema que Wall Street empieza a ver en Salesforce
El informe estuvo liderado por el analista Tal Liani, quien sostuvo que Salesforce sigue siendo “una plataforma muy consolidada”, pero que la transición hacia la IA abre dudas importantes sobre el futuro del negocio.
Según explicó, el mercado empieza a cuestionar tres puntos clave: el bajo crecimiento de nuevos clientes, las limitadas oportunidades de vender más servicios a usuarios actuales y una monetización de IA que todavía no termina de convencer.
“Prevemos un crecimiento estructuralmente menor, de aproximadamente 10% anual”, señaló Liani en la nota enviada a clientes.
El dato no pasó desapercibido porque Salesforce había sido durante años una de las grandes referencias del software corporativo. De hecho, la compañía liderada por Marc Benioff fue pionera en el negocio del cloud computing y durante mucho tiempo mantuvo tasas de crecimiento mucho más agresivas.
Ahora el escenario cambió. El mercado empieza a premiar a las empresas que logran demostrar ingresos reales ligados a IA y castiga a las que todavía están en fase de transición.
La apuesta por la inteligencia artificial no convence del todo
Salesforce intentó reaccionar rápido al boom de la IA. La empresa lanzó Agentforce, una plataforma de bots y automatización enfocada en atención al cliente y productividad empresarial.
Incluso Benioff reconoció meses atrás que la inteligencia artificial permitió reducir personal dentro de la compañía. Según explicó entonces, muchas tareas ahora pueden resolverse con menos empleados gracias a estas herramientas.
Sin embargo, Bank of America considera que el impacto económico de esa apuesta todavía es muy pequeño. El banco destacó que las iniciativas vinculadas a IA aportaron menos del 2% de los ingresos totales en el último trimestre.
Ese detalle es importante porque el mercado tecnológico atraviesa un momento extremadamente selectivo. Compañías como Nvidia (NVDA), Microsoft (MSFT) o Broadcom (AVGO) siguen captando gran parte del dinero ligado a IA porque muestran crecimiento directo en infraestructura, chips y servicios asociados.
En cambio, otras firmas del software tradicional empiezan a sufrir dudas sobre cómo competirán en un entorno donde la automatización puede cambiar por completo el funcionamiento de muchas plataformas empresariales.
Aun así, no todo el mercado comparte la visión pesimista de Bank of America. De los 52 analistas que siguen a Salesforce, 39 todavía mantienen recomendaciones de compra o compra fuerte, según datos de LSEG.
Ese contraste refleja una división cada vez más visible en Wall Street. Algunos creen que Salesforce atraviesa solo una etapa de ajuste antes de volver a crecer con fuerza gracias a la IA. Otros piensan que el modelo tradicional del software corporativo podría enfrentar años mucho más difíciles.
Por ahora, el mercado parece inclinarse hacia la cautela.














