PUNTOS IMPORTANTES:
- Desde Wall Street creen que la plata sigue sobrevalorada y advierten sobre nuevas caídas del precio.
- ¿Por qué hablan de «nuevas caídas»? Es que el metal legó a superar los 120 USD por onza en enero, pero después sufrió un desplome cercano al 30% en un solo día.
- Lo cierto es que la menor demanda industrial y la incertidumbre económica global están presionando al mercado de la plata en 2026.
La plata pasó de ser una de las grandes estrellas del mercado en 2026 a convertirse en un activo que empieza a generar preocupación entre bancos y analistas. Después de una subida explosiva que llevó al metal a niveles históricos, varias firmas de Wall Street creen que todavía podría caer bastante más.
El argumento principal ya no pasa por la geopolítica ni por la inflación. Ahora el foco está puesto en algo mucho más delicado para cualquier materia prima: la destrucción de la demanda.
Durante los últimos meses, la plata vivió una montaña rusa extrema. Llegó a superar los 120 USD por onza a finales de enero, impulsada por el miedo global, las tensiones en Oriente Medio y la búsqueda desesperada de refugio financiero. Pero ese rally terminó generando un problema inesperado.
Según UBS, el encarecimiento acelerado empezó a espantar compradores industriales y eso podría terminar afectando seriamente al mercado durante los próximos meses.
El problema que empieza a preocupar al mercado
A diferencia del oro, la plata depende muchísimo más de la economía real. Está presente en paneles solares, coches eléctricos, ordenadores, móviles y sistemas electrónicos. Cuando la actividad industrial se desacelera o los costes suben demasiado, muchas empresas simplemente compran menos.
Eso es exactamente lo que UBS cree que está ocurriendo.
En un informe publicado el 22 de mayo, el banco suizo advirtió que la suba cercana al 140% registrada durante 2025 dejó a muchos sectores fuera del mercado. “Es probable que la disminución de la demanda persista mientras los precios se mantengan en los niveles actuales”, explicaron los analistas.
Y ahí aparece una diferencia clave frente al oro. Mientras el metal dorado sigue respaldado por las compras masivas de bancos centrales, la plata no cuenta con ese sostén institucional. Su precio depende mucho más de inversores privados y de la demanda industrial.
Un 2026 marcado por la volatilidad extrema
El pico máximo llegó el 28 de enero, cuando superó los 120 USD por onza. Pero poco después sufrió un desplome cercano al 30% en apenas una jornada, uno de los movimientos más violentos vistos en el mercado de metales en los últimos años.
Tras tocar mínimos de 67,60 USD en marzo, la plata logró recuperarse parcialmente. En mayo volvió a acercarse a los 87 USD, aunque esa mejora duró poco. Durante las últimas semanas, el metal volvió a estabilizarse en una zona mucho más baja, entre 73 USD y 78 USD.
La caída continuó esta semana. La plata al contado cerró cerca de 73 USD por onza, mientras que los futuros estadounidenses también cedieron alrededor de un 3,7%.
Muchos operadores empiezan a asumir que la etapa de euforia quedó atrás.
Los bancos ya hablan de una plata “sobrevalorada”
UBS no fue el único banco que lanzó advertencias. HSBC también aseguró que la plata sigue “fundamentalmente sobrevalorada” y cree que podría rendir mucho peor que el oro durante los próximos meses.
Según el banco británico, la relación entre ambos metales todavía tiene margen para ampliarse. Eso significa que incluso si el oro continúa subiendo, la plata igualmente podría seguir perdiendo valor.
Desde Macquarie también ven un panorama complicado. Sus estrategas creen que el contexto macroeconómico todavía es muy frágil y anticipan más volatilidad mientras continúe la tensión en Oriente Medio.
Aun así, no todos ven el escenario completamente negativo. Algunos inversores sostienen que la transición energética y el crecimiento de la inteligencia artificial seguirán necesitando enormes cantidades de plata en los próximos años.
El problema es que, al menos por ahora, Wall Street parece mucho más preocupado por la desaceleración económica que por esa demanda futura.













