PUNTOS IMPORTANTES:
- Michael Burry tomó posiciones en tres acciones que comparten una característica: se han desplomado en 2026.
- Estas empresas son del sector de software y registran una caída en lo que va del año de entre 23% y 31%.
- Está claro que el inversor apuesta por una recuperación, aunque el cuello de botella en el rubro de la IA podría generar un gran dolor de cabeza.
En momentos de incertidumbre, hay inversores que desaparecen… y otros que hacen justo lo contrario. Michael Burry, el gestor que se hizo mundialmente conocido por anticipar la crisis de 2008 y cuya historia inspiró The Big Short, vuelve a moverse.
Tras un cierre de 2025 bastante discreto para su fondo, el inversor reapareció con una jugada clara. Según la última actualización de su cartera, tomó posiciones en tres compañías que comparten algo en común: Han sido duramente castigadas en 2026.
Las elegidas no son precisamente desconocidas. Adobe (ADBE), Autodesk (ADSK) y Veeva Systems (VEEV). Tres nombres del mundo del software que, hasta hace poco, eran sinónimo de crecimiento… y que hoy generan más dudas que certezas.
Cuando todos venden, Michael Burry compra
Las tres compañías acumulan caídas importantes en lo que va de año. Adobe, por ejemplo, se ha desplomado casi un 32%.
La acción prácticamente se hundió 100 USD, pasó de 333 USD en enero a los 239 USD que cotiza actualmente.
Autodesk está en una situación similar, con una caída cercana al 23%. El respiro en marzo, con un aumento significativo, ya quedó en el olvido.
La historia se repite en Veeva. La compañía cerró 2025 en 223 USD y cayó hasta los 158 USD, acumulando un retroceso del 29%. En el peor momento, llegó a perder más de un 35% antes de rebotar ligeramente.
No es casualidad. Burry suele moverse en estos escenarios. Busca activos que el mercado ya castigó… a veces incluso en exceso.
El problema de fondo no ha desaparecido
Ahora bien, hay un detalle clave que no conviene ignorar. Estas caídas no aparecieron de la nada.
El sector del software está atravesando una transición compleja. La irrupción de la inteligencia artificial, especialmente con el auge de nuevos agentes más autónomos, ha puesto en duda modelos de negocio que hasta hace poco parecían intocables.
Muchas empresas todavía no han demostrado cómo van a integrar esta tecnología sin canibalizar sus propios ingresos. Y el mercado, como suele hacer, se adelantó.
Ahí está el dilema. ¿Estamos ante una oportunidad… o ante compañías que necesitan reinventarse?
Algunos expertos en Wall Street sostienen que la IA no destruirá el software tradicional, sino que lo transformará. Pero también advierten que no todas las empresas están igual de preparadas para ese cambio.
Una jugada coherente con su estilo
Para quienes siguen la trayectoria de Burry, el movimiento no sorprende tanto. Su historial está lleno de apuestas contra consenso.
Comprar cuando otros venden es parte de su ADN. Y, aunque no siempre acierta en el timing, suele detectar desequilibrios antes que la mayoría.
En este caso, además, hay un patrón claro. Las tres compañías pertenecen al mismo sector. No parece una apuesta aislada, sino una lectura más amplia. Burry podría estar anticipando un rebote en el software… o, al menos, una pausa en el castigo.
Aun así, el mercado no se lo está poniendo fácil. La volatilidad sigue alta y la sensibilidad a cualquier noticia vinculada a la inteligencia artificial es extrema.












