PUNTOS IMPORTANTES:
- Legisladores reintrodujeron el PARITY Act, buscando actualizar el tratamiento fiscal de las criptomonedas en Estados Unidos.
- El proyecto propone aliviar la carga tributaria en stablecoins, evitando reportes en pequeñas transacciones y diferenciando su uso frente a activos como Bitcoin.
- También incluiría reglas como “wash sale” y distinción entre staking pasivo y trading, marcando un avance hacia mayor claridad fiscal.
El Congreso de Estados Unidos vuelve a poner el foco en la regulación fiscal del ecosistema cripto con la reintroducción del PARITY Act, una propuesta bipartidista que busca modernizar el tratamiento tributario de los activos digitales.
Impulsado por los congresistas Steven Horsford y Max Miller, el proyecto pretende resolver uno de los principales problemas que enfrenta el sector: la complejidad de reportar impuestos en transacciones cotidianas con criptomonedas.
Uno de los puntos más relevantes es el tratamiento de las llamadas transacciones “de minimis”, es decir, operaciones de bajo valor. En versiones anteriores del proyecto, se planteaba una exención para pagos menores a 200 USD realizados con stablecoins. Aunque la versión más reciente elimina ese umbral explícito, introduce un mecanismo que, en la práctica, reduce la carga tributaria en este tipo de operaciones.
Según el texto actualizado, las transacciones con stablecoins reguladas no generarían ganancias o pérdidas imponibles salvo que exista una diferencia significativa entre el valor de adquisición y el de redención. Esto apunta a facilitar su uso como medio de pago, evitando que los usuarios deban calcular impuestos por cada pequeña transacción, como comprar un café.
Sin embargo, esta flexibilidad no se extiende completamente a activos como Bitcoin, lo que mantiene una diferencia importante entre criptomonedas volátiles y stablecoins dentro del marco fiscal.
El proyecto también incorpora otras medidas relevantes, como la aplicación de reglas de “wash sale” a los activos digitales, lo que impediría a los inversionistas vender y recomprar rápidamente criptomonedas para generar pérdidas fiscales artificiales.
Además, introduce una distinción entre el staking pasivo —donde los usuarios simplemente obtienen recompensas por mantener activos— y actividades más activas como el trading, lo que podría influir en cómo se gravan estos ingresos.
Aunque aún no está claro si el proyecto será aprobado en el corto plazo, el contexto político sugiere que el tema fiscal será prioritario en los próximos meses. Existen discusiones sobre una posible reforma tributaria más amplia, en la que las criptomonedas podrían ocupar un lugar relevante.
Para la industria, el avance de iniciativas como el PARITY Act representa un paso hacia mayor claridad y previsibilidad. Si se aprueba, podría facilitar la adopción de activos digitales en la vida cotidiana y reducir una de las principales barreras para su uso masivo: la complejidad fiscal.
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