PUNTOS IMPORTANTES:
- Intel llegó a caer cerca de un 29% después de anticipar ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares para el cuarto trimestre, por debajo de las previsiones de Wall Street.
- Bank of America, Roth Capital y Rosenblatt recortaron sus precios objetivo, y los dos primeros también rebajaron sus recomendaciones sobre la acción.
- La debilidad del mercado de ordenadores, el encarecimiento de la memoria y los problemas de producción complican la recuperación, pese al fuerte crecimiento del negocio de centros de datos e IA.
Intel (INTC) volvió a encender las alarmas en Wall Street. Sus acciones llegaron a desplomarse cerca de un 29% durante la sesión previa a la apertura del mercado este viernes, después de que la compañía presentara unas previsiones para el cuarto trimestre muy inferiores a las expectativas. El golpe amenaza con convertirse en una de las peores jornadas bursátiles de su historia y pone en duda la recuperación que había protagonizado durante los últimos meses.
La reacción no se explica por los resultados recientes, que fueron mejores de lo esperado, sino por lo que Intel anticipa para los próximos meses. La debilidad del mercado de ordenadores personales, el encarecimiento de los componentes y las limitaciones de producción han complicado las perspectivas del fabricante de chips.
Los analistas empiezan a recortar sus objetivos para Intel
La reacción de Wall Street no tardó en trasladarse a las recomendaciones de inversión. Bank of America rebajó su consejo sobre Intel de compra a neutral y recortó su precio objetivo de 145 USD a 100 USD. Su analista, Vivek Arya, considera que la debilidad de las ventas de ordenadores y las restricciones de suministro están retrasando la recuperación de la compañía.
Roth Capital también pasó de recomendar comprar a mantener una posición neutral, y redujo su objetivo de 120 USD a 70 USD. Rosenblatt fue todavía más pesimista. Rebajó su valoración de 80 USD a 70 USD y mantuvo su recomendación de venta.
No todas las firmas adoptaron una postura tan negativa. KeyBanc recortó su precio objetivo de 155 USD a 140 USD, pero conservó su recomendación de sobreponderar. La diferencia entre estas opiniones refleja el debate que atraviesa actualmente la acción: algunos analistas creen que el potencial de Intel sigue intacto a largo plazo, mientras otros consideran que el mercado todavía no ha descontado todos los problemas que afronta.
Lo cierto es que ahora la acción cotiza 67 USD y acumula una pérdida de casi 44% en el último mes. A pesar de esta brutal caída, los títulos aún registran una ganancia de 81,6% en 2026.
La previsión que provocó el desplome
Intel espera ingresar entre 15.000 y 16.000 millones de dólares durante el cuarto trimestre. La cifra queda claramente por debajo de los aproximadamente 17.000 millones de dólares que esperaba Wall Street.
La previsión de beneficio ajustado tampoco convenció. La compañía calcula que ganará 0,25 USD por acción, frente a los 0,44 USD que anticipaban los analistas.
Uno de los principales problemas está en el negocio de ordenadores personales. Intel prevé que la debilidad de este mercado continúe, al menos, durante la primera mitad de 2027. A esto se suma el aumento del precio de la memoria, que encarece la fabricación de los equipos y puede frenar todavía más la demanda de los consumidores y las empresas.
La compañía también tendrá que afrontar las consecuencias de una explosión en una de sus instalaciones de Israel. El incidente afectó a su capacidad productiva y podría restar alrededor de 300 millones de dólares a los ingresos del cuarto trimestre.
Un trimestre positivo que no fue suficiente
El contraste con las cuentas del tercer trimestre es evidente. Intel registró ingresos de 16.500 millones de dólares, un 21% más que en el mismo periodo del año anterior. El beneficio ajustado alcanzó los 0,52 USD por acción, por encima de los 0,40 USD que esperaba el mercado.
La división de centros de datos e inteligencia artificial fue uno de los puntos más destacados. Sus ingresos crecieron un 78%, hasta los 7.300 millones de dólares, impulsados por la demanda de procesadores para servidores.
Sin embargo, el negocio de ordenadores personales mostró una evolución mucho más débil. Los ingresos de esa división cayeron un 5% interanual, una señal de que la recuperación de Intel todavía depende de que pueda estabilizar su actividad tradicional.
La compañía también anticipó mayores inversiones para ampliar su capacidad de producción. Es un movimiento necesario para competir en el mercado de chips para centros de datos, pero supone otro desafío financiero en un momento en el que los inversores quieren ver resultados concretos.













