PUNTOS IMPORTANTES:
- Bank of America considera que Bessent podría lograr mantener por debajo de 5% el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años, pero advierte sobre fuertes consecuencias si fracasa.
- Un fracaso podría debilitar al dólar y aumentar las apuestas bajistas contra activos vinculados con inteligencia artificial, crédito privado y empresas financieras.
- Los mercados muestran un fuerte posicionamiento alcista, mientras las elecciones de mitad de mandato y los flujos de capital podrían aumentar la volatilidad.
BofA prevé éxito para Bessent, pero advierte sobre un escenario de fuerte tensión
Los estrategas de Bank of America consideran que la nueva intervención de política económica destinada a contener los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos tiene altas probabilidades de funcionar. Sin embargo, también advierten que las consecuencias podrían ser severas si la estrategia fracasa.
Michael Hartnett y su equipo señalaron que los esfuerzos del secretario del Tesoro, Scott Bessent, para mantener el rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años por debajo del 5% representan una nueva escalada dentro de una serie de medidas que los analistas denominan «Bessent puts».
Según los estrategas, estas acciones buscan contener la amenaza de «Anything But Bonds» sobre el financiamiento del Gobierno estadounidense y del sector de inteligencia artificial. Entre las medidas anteriores mencionaron las líneas de intercambio de dólares con Asia y los países del Golfo, además de la intervención cambiaria relacionada con el yen.
La política monetaria estaría detrás del actual mercado alcista
El equipo de BofA sostiene que la flexibilización cuantitativa, conocida como quantitative easing, fue uno de los principales motores del actual mercado alcista y contribuyó a consolidar en Wall Street la percepción de que determinadas instituciones y activos son «too big to fail».
Los estrategas consideran que los extraordinarios estímulos monetarios aplicados durante los últimos 20 años han generado ganancias extraordinarias en los mercados financieros.
Por esta razón, esperan que los esfuerzos actuales para estabilizar el mercado de renta fija también terminen funcionando.
No obstante, el escenario cambiaría radicalmente si Bessent no consigue llevar el rendimiento del bono del Tesoro a 30 años por debajo del 5%.
¿Qué pasaría si el rendimiento del bono a 30 años supera el 5%?
Hartnett y su equipo advierten que un fracaso de la estrategia podría provocar una fuerte caída del dólar y un cambio en el posicionamiento de los inversores.
En ese escenario, los mercados podrían comenzar a apostar en contra del riesgo y del apalancamiento en sectores como los grandes operadores de centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial, conocidos como AI hyperscalers, así como en el crédito privado.
Los estrategas también anticipan posiciones bajistas en sectores cíclicos, especialmente las empresas financieras, de cara a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.
BofA cuestiona los objetivos económicos de la administración
Hartnett también evaluó el desempeño de la administración estadounidense frente a algunos de sus principales objetivos económicos.
Según el estratega, actualmente el Gobierno se encuentra «0-for-3» respecto a tres metas: alcanzar un crecimiento del PIB de 3%, mantener el déficit presupuestario en 3% del PIB y aumentar la producción petrolera en 3 millones de barriles por día.
A juicio de Hartnett, la credibilidad de la política económica continúa deteriorándose, algo que se refleja tanto en el comportamiento de los bonos como en el dólar. Mientras los rendimientos de los bonos aumentan, la moneda estadounidense pierde fortaleza.
El indicador de BofA entra aún más en territorio de venta
El indicador Bull & Bear de Bank of America subió a 9.5 desde 9.3, manteniéndose profundamente dentro de la zona de «sell».
El aumento se produjo en medio de una mayor amplitud de las acciones a nivel global y de un posicionamiento alcista en el S&P 500 y en los futuros del oro.
Hartnett destacó que los datos de posicionamiento ya muestran lecturas de «extreme bull». Sin embargo, las acciones apenas han avanzado desde que la señal de venta apareció a finales de mayo.
Las apuestas contrarias de los estrategas
Ante el consenso dominante de «Anything But Bonds», el equipo de BofA mantiene posiciones largas en fondos de inversión inmobiliaria, empresas de biotecnología, bancos regionales y compañías de pequeña capitalización.
También apuesta por el sector inmobiliario de Hong Kong, bajo la expectativa de que las prolongadas caídas de las acciones y del mercado inmobiliario chino podrían estar llegando a su final.
El oro continúa siendo, según los estrategas, la cobertura más directa frente a una posible depreciación del dólar.
En el sector de inteligencia artificial, BofA recomienda posiciones cortas en bonos vinculados con IA y propone, al mismo tiempo, una estrategia de tipo barbell que combine materias primas y recursos naturales relacionados con la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial.
Las elecciones de mitad de mandato podrían aumentar la volatilidad
Las elecciones de mitad de mandato también aparecen como un factor relevante dentro de la estrategia de BofA.
El equipo plantea una cobertura mediante posiciones cortas en empresas financieras. Los estrategas advierten que una victoria demócrata en el Senado, o una derrota republicana en la elección para gobernador de Texas, podría desencadenar una caída bursátil superior al 10%.
En ese escenario, también podrían registrarse descensos del dólar y de los rendimientos de los bonos antes de finalizar el año.
Los flujos hacia los mercados aumentaron la última semana
Los flujos de capital mostraron un comportamiento mayoritariamente positivo durante la última semana.
Las acciones globales recibieron 40.1 mil millones de dólares, su mayor entrada de capital en 3 semanas. Los bonos, por su parte, captaron 21.4 mil millones de dólares.
Los fondos de oro y criptomonedas también registraron entradas, mientras que los fondos de efectivo experimentaron reembolsos por 1.2 mil millones de dólares.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos recibieron 7.4 mil millones de dólares, su mayor entrada en 6 semanas.
Los bonos con grado de inversión extendieron además su racha de entradas hasta 20 semanas consecutivas, con 7.5 mil millones de dólares captados durante la última semana.
La deuda de mercados emergentes registró su mayor entrada en 11 semanas, con 3.3 mil millones de dólares.
Acciones coreanas y fondos de semiconductores sufren salidas
En el lado contrario, las acciones surcoreanas registraron sus primeros reembolsos en 8 semanas, por un total de 800 millones de dólares.
Los fondos de semiconductores acumularon su tercera semana consecutiva de salidas, elevando el total retirado durante esta racha a 6.3 mil millones de dólares.
El sector financiero también enfrentó una importante salida de capital, con 2 mil millones de dólares, su mayor reembolso en 11 semanas.
Mientras tanto, los fondos de acciones europeas registraron su tercera semana consecutiva de entradas, aunque por un monto mucho más reducido: 200 millones de dólares.
Bessent enfrenta el desafío de contener los bonos del Tesoro
El escenario planteado por Bank of America deja así en el centro de la atención la capacidad de Bessent para controlar los rendimientos de largo plazo. Si la estrategia logra mantener el bono del Tesoro a 30 años por debajo del 5%, los mercados podrían mantener una relativa estabilidad; pero un fracaso podría desencadenar presión sobre el dólar, los activos de riesgo, el crédito privado y sectores vinculados con la inteligencia artificial.
Los estrategas consideran que las medidas de Scott Bessent tienen altas probabilidades de funcionar, aunque advierten que un fracaso desestabilizaría al dólar y a los activos de riesgo. La meta principal es mantener el rendimiento del bono a 30 años por debajo del umbral crítico del 5%.
Un incumplimiento de este límite provocaría una fuerte caída del dólar y ventas masivas en sectores apalancados como la infraestructura de inteligencia artificial y el crédito privado. Además, se esperarían posiciones bajistas en el sector financiero ante la incertidumbre de las elecciones de mitad de mandato.
El indicador subió a 9.5, situándose profundamente en territorio de «venta» debido a un optimismo extremo de los inversores. A pesar de este posicionamiento alcista en el S&P 500 y el oro, las acciones han mostrado un avance limitado desde que apareció esta señal de alerta.
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